Domingo 26 Marzo 2017

Al rezar el Ángelus con los fieles y peregrinos que se dieron cita en la Plaza de San Pedro el tercer domingo de enero, el Papa Francisco comentó el Evangelio del día que nos presenta la parábola de Juan Bautista cuando al bautizar a Jesús en el río Jordán afirma: “¡Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!”. El Santo Padre invitó a los numerosos presentes a imaginar esta escena evangélica, porque es decisiva. Sí, decisiva para nuestra fe y para la misión de la Iglesia, dijo. Puesto que la Iglesia, en todos los tiempos, está llamada a hacer lo que hizo Juan, es decir, indicar a Jesús a la gente.

Nuestra vida es un hoy, que no se repetirá. En su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta, el Papa exhortó a no tener un corazón endurecido, sin fe, sino abierto al Señor. Porque como reafirmó Francisco, en nuestro corazón, en efecto, se juega el hoy.

“Si ponemos la esperanza en los ídolos, se termina siendo como ellos: imágenes vacías con manos que no tocan, pies que no caminan, bocas que no pueden hablar. No se tiene nada más que decir, se es incapaz de ayudar, cambiar las cosas, incapaces de sonreír, donarse, incapaces de amar”, con estas palabras el Papa Francisco explicó en la Audiencia General del segundo miércoles de enero, el significado de la esperanza cristiana en contraposición de los ídolos.

Ante el sorpresivo juramento como directores de la Fundación Cuerpo de Cristo de los Señores Alejandro Zapata y Melba Gutiérrez en la pasada jornada, la mañana de hoy el Obispo de la Diócesis de El Alto, Mons. Eugenio Scarpellini denunció intento de adueñarse de dicha Fundación que impulsaba el P. Sebastián Obermaier. A continuación compartimos el comunicado.

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El Santo Padre