Domingo 20 Agosto 2017

La Iglesia sabe que este Evangelio de la vida, recibido de su Señor, tiene un eco profundo y persuasivo en el corazón de cada persona, creyente e incluso no creyente, porque, superando infinitamente sus expectativas, se ajusta a ella de modo sorprendente. Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón (cf. Rm 2, 14-15) el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término, y afirmar el derecho de cada ser humano a ver respetado totalmente este bien primario suyo. En el reconocimiento de este derecho se fundamenta la convivencia humana y la misma comunidad política (Juan Pablo II - Evangelium Vitai).

Mons. Oscar Aparicio, Arzobispo de Cochabamba en la homilía , misa por las madres, defendió a la vida. "Qué referencia más linda a las mamas. Son las palabras del mismo Señor Jesús. Se trata de un amor precioso, se trata de algo fundamental en la vida de las personas. Hermanos míos cuando hemos tenido la experiencia profunda del amor de madre, cuanta paz, cuanta certidumbre nos da en la vida. De cuantos complejos nos libra. Cuando hemos tenido la experiencia del amor profundo de una mamá, sabemos que ciertamente se compara al amor que Dios nos tiene. Repito que es el mismo Señor que dice, la mujer cuando va dar la luz siente angustia por que llego la hora, pero cuando nace el niño se olvida si olvida de su dolor por la alegría que siente al ver que ha venido un hombre al mundo. Estamos hablando de una gestación, estamos hablando de un dar la luz, estamos hablando del don más precioso que hay en este mundo que se llama vid, la vida de los seres humanos".

Con la llegada de los españoles a la región de Guanare, hacia el 1591, algunos indios de la tribu de los Coromotos decide abandonar su tierra y huir hacia el río Tucupido, porque no quieren nada con los blancos ni con la religión que ellos traen.

Isidro Labrador es un santo de la Iglesia católica. Se celebra su festividad el día 15 de mayo.
Nació en torno al 1082 en Madrid, durante el reinado de Alfonso VI, monarca que reconquistó las tierras de ese entorno. Sus padres eran humildes y probablemente le llamaron Isidro en honor de San Isidoro, sabio y santo Arzobispo de Sevilla. Sirvió en las tierras del del noble madrileño Juan de Vargas. Su profesión principal era labrador, aunque también realizó otros oficios.

Video destacado

Radio Arquidiocesana San Sebastián

 

El Santo Padre