Domingo 25 Junio 2017

La devoción al Corazón de Jesús ha existido desde los primeros tiempos de la Iglesia, desde que se meditaba en el costado y el Corazón abierto de Jesús, de donde salió sangre y agua. De ese Corazón nació la Iglesia y por ese Corazón se abrieron las puertas del Cielo.


En mayo de 1673, el Corazón de Jesús le dio a Santa Margarita María de Alacoque para los devotos de su Corazón las siguientes promesas:


1. Les daré todas las gracias necesarias para su estado de vida.
2. Les daré paz a sus familias.
3. Las consolaré en todas sus penas.
4. Seré su refugio durante la vida y sobre todo a la hora de la muerte.
5. Derramaré abundantes bendiciones en todas sus empresas.
6. Los pecadores encontrarán en mi Corazón un océano de misericordia.
7. Las almas tibias se volverán fervorosas.
8. Las almas fervorosas harán rápidos progresos en la perfección.
9. Bendeciré las casas donde mi imagen sea expuesta y venerada.
10. Otorgaré a aquellos que se ocupan de la salvación de las almas el don de mover los corazones más endurecidos.
11. Grabaré para siempre en mi Corazón los nombres de aquellos que propaguen esta devoción.
12. Yo te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que su amor omnipotente concederá a todos aquellos que comulguen nueve Primeros Viernes de mes seguidos, la gracia de la penitencia final: No morirán en desgracia, ni sin recibir sus Sacramentos, y mi Corazón divino será su refugio en aquél último momento.

El pasado domingo celebramos la Ascensión del Señor, es una solemnidad de grán importancia en nuestra Iglesia. Pero en qué consiste esta celebración. Te explicamos aspectos importantes.

La Iglesia sabe que este Evangelio de la vida, recibido de su Señor, tiene un eco profundo y persuasivo en el corazón de cada persona, creyente e incluso no creyente, porque, superando infinitamente sus expectativas, se ajusta a ella de modo sorprendente. Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien, aun entre dificultades e incertidumbres, con la luz de la razón y no sin el influjo secreto de la gracia, puede llegar a descubrir en la ley natural escrita en su corazón (cf. Rm 2, 14-15) el valor sagrado de la vida humana desde su inicio hasta su término, y afirmar el derecho de cada ser humano a ver respetado totalmente este bien primario suyo. En el reconocimiento de este derecho se fundamenta la convivencia humana y la misma comunidad política (Juan Pablo II - Evangelium Vitai).

Mons. Oscar Aparicio, Arzobispo de Cochabamba en la homilía , misa por las madres, defendió a la vida. "Qué referencia más linda a las mamas. Son las palabras del mismo Señor Jesús. Se trata de un amor precioso, se trata de algo fundamental en la vida de las personas. Hermanos míos cuando hemos tenido la experiencia profunda del amor de madre, cuanta paz, cuanta certidumbre nos da en la vida. De cuantos complejos nos libra. Cuando hemos tenido la experiencia del amor profundo de una mamá, sabemos que ciertamente se compara al amor que Dios nos tiene. Repito que es el mismo Señor que dice, la mujer cuando va dar la luz siente angustia por que llego la hora, pero cuando nace el niño se olvida si olvida de su dolor por la alegría que siente al ver que ha venido un hombre al mundo. Estamos hablando de una gestación, estamos hablando de un dar la luz, estamos hablando del don más precioso que hay en este mundo que se llama vid, la vida de los seres humanos".

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