Viernes 15 Diciembre 2017


El deseo de Dios está inscrito en el corazón del hombre, porque el hombre ha sido 
creado por Dios y para Dios; y Dios no cesa de atraer hacia sí al hombre, y sólo en
Dios encontrará el hombre la verdad y la dicha que no cesa de buscar:

Tal como los cristianos recitamos en el Credo, Jesucristo “Fue crucificado, muerto y sepultado. Descendió a los infiernos. Al tercer día resucitó de entre los muertos y subió a los cielos…”. Posiblemente muchos creyentes que repiten está oración no saben explicar que significa la frase “Descendió a los infiernos”. A nuestro juicio, sin embargo, esta frase tiene gran importancia para comprender la totalidad del plan divino de salvación, profetizado en la Biblia y realizado en Cristo Jesús.

Por: Mauricio Artieda
La resurrección de Cristo es el evento fundamental sobre el cual está construido el cristianismo. Sin resurrección no hay nada: ni Iglesia, ni Jesús, ni sacramentos, ni Papas, ni curas, ni monjas, etc.; nuestra fe sería una gran mentira y los católicos nada más que un puñado de embaucadores. La resurrección, además, es un evento histórico; no tratemos de disfrazarla con ropajes míticos ni simbólicos. Para ser más claro: si hoy día alguien confirmara al 100% que ha encontrado el cuerpo de Jesús, mañana mismo dejaría la vida consagrada y me dedicaría a volar parapente por el resto de mi vida. Así están las cosas.

Hoy, Jueves Santo, recordamos a los sacerdotes. Cuando alguno de los pocos amigos sacerdotes que tengo llega a mi casa, siento que solo su presencia purifica y bendice a mi familia, se trata de una gracia, de una bendición.

Los seminaristas del Seminario Mayor Arquidiocesano San Luis iniciaron sus estudios en las distintas etapas. La mañana del lunes (13-02) los seminaristas tenían semblantes distintos: habían quiénes estaban inquietos, contentos y otros con cierto nerviosismo que simulaban con una aparente alegría de iniciar las clases.

El 11 de febrero la Iglesia Católica conmemora a Nuestra Señora de Lourdes en su primera aparición a Bernardita Soubirous, una adolescente pobre y analfabeta de catorce años, quien afirmó haber visto a la Virgen en 18 ocasiones, entre esa fecha y el 16 de julio de 1858, en una gruta cercana a Lourdes pequeña aldea en el Sur de Francia. En el año 1993 el papa San Juan Pablo II estableció que el 11 de febrero fuese también la Jornada Mundial del Enfermo, por lo que este año 2017 se celebrará la Jornada 25 bajo el lema “El Señor hizo en mi maravillas” con el subtítulo “El Magníficat de la esperanza”.

Cada vez que sé algo más de la vida de Helena, por cierto, hermoso nombre y de mucha historia, me da más tristeza. Trato de entender sus palabras que según testimonio de sus allegados, ella repetía, que su deseo de morir era sirviendo al Señor.

Carta Pastoral 2017

pcp

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Radio Arquidiocesana San Sebastián

 

El Santo Padre

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