Jueves 25 Mayo 2017


El deseo de Dios está inscrito en el corazón del hombre, porque el hombre ha sido 
creado por Dios y para Dios; y Dios no cesa de atraer hacia sí al hombre, y sólo en
Dios encontrará el hombre la verdad y la dicha que no cesa de buscar:

Tal como los cristianos recitamos en el Credo, Jesucristo “Fue crucificado, muerto y sepultado. Descendió a los infiernos. Al tercer día resucitó de entre los muertos y subió a los cielos…”. Posiblemente muchos creyentes que repiten está oración no saben explicar que significa la frase “Descendió a los infiernos”. A nuestro juicio, sin embargo, esta frase tiene gran importancia para comprender la totalidad del plan divino de salvación, profetizado en la Biblia y realizado en Cristo Jesús.

Por: Mauricio Artieda
La resurrección de Cristo es el evento fundamental sobre el cual está construido el cristianismo. Sin resurrección no hay nada: ni Iglesia, ni Jesús, ni sacramentos, ni Papas, ni curas, ni monjas, etc.; nuestra fe sería una gran mentira y los católicos nada más que un puñado de embaucadores. La resurrección, además, es un evento histórico; no tratemos de disfrazarla con ropajes míticos ni simbólicos. Para ser más claro: si hoy día alguien confirmara al 100% que ha encontrado el cuerpo de Jesús, mañana mismo dejaría la vida consagrada y me dedicaría a volar parapente por el resto de mi vida. Así están las cosas.

Hoy, Jueves Santo, recordamos a los sacerdotes. Cuando alguno de los pocos amigos sacerdotes que tengo llega a mi casa, siento que solo su presencia purifica y bendice a mi familia, se trata de una gracia, de una bendición.

Los seminaristas del Seminario Mayor Arquidiocesano San Luis iniciaron sus estudios en las distintas etapas. La mañana del lunes (13-02) los seminaristas tenían semblantes distintos: habían quiénes estaban inquietos, contentos y otros con cierto nerviosismo que simulaban con una aparente alegría de iniciar las clases.

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