Domingo 25 Junio 2017

Saludo a las autoridades nacionales, a las autoridades departamentales..., a la ciudadanía de Cochabamba, autoridades militares y de la policía. Y un saludo muy particular a las mamás representadas en las mamás que están aquí junto a la imagen de Nuestra Señora de la Merced. Muy amados hermanos y hermanas, es un momento muy particular en que tenemos este momento de oración y de escucha de la palabra de Dios aquí en este lugar en la Coronilla. Hemos traído con nosotros la imagen de la madre de Jesús y madre muestra. Cuando uno normalmente tiene una situación difícil o de congoja o a veces se siente atacado, instintivamente busca la protección de la mamá. Cuando uno necesita algo de cariño o de atención, se asoma al regazo materno. Cuando uno hace una plegaria y quiere que el Señor le escuche, normalmente pasamos por la mamá, sabiendo que hasta Dios va escuchar a su madre. Creo que de alguna manera hace 205 años acontecido también con las heroínas de la Coronilla. Definitivamente frente a una situación difícil de búsqueda de libertad, en un momento muy particular en que también no solo hay que defender esta libertad, sino que hasta corre peligro la vida. Intuitivamente le sacan a la virgen, a la imagen, a la Madre para que acompañe este lugar. Lo mismo que hemos hecho hoy, nosotros. Por eso es tan significativo nuestro peregrinar. Significativa esta imagen que ha acompañado a las heroínas, hoy nos ha acompañado a nosotros.

Queremos dar gracias a Dios a nuestra mamá. Cada uno piense en su mamá. Cuando nos llena la boca esta palabra, mamá uno piensa en la suya. Y según la experiencia que cada uno ha podido tener, seguramente pasa muchísima situaciones en la vida de cada uno. Si algunos tenemos nuestra mamá en el cielo le pedimos su protección y su ayuda. Pero hoy, aquí nosotros podemos decir a la Virgen María, podemos reconocer a ella, a nuestra mamá, nuestra protectora, nuestro caudillo. Aquella que nos está velando y custodia nuestra ciudad, custodia nuestras familias, custodia a toda Bolivia. No por nada, ha sido un día como hoy instaurado como el día de las madres, aquí en este sitio. Por esto Cochabamba se viste todavía de mayor fiesta. Porque hoy a la mamá en este sitio en este lugar, a los pies de la Virgen de la Merced. Miren hermanos esta es una advocación muy particular. Ha dado origen a una orden religiosa. Y su propósito ha sido tomar el lugar de los caudillos. El lugar de aquellos que están presos. Si alguien era privado de la libertad, otro hombre tomaba el lugar, para que el otro hombre pudiera quedar libre. Por esto decimos que la Virgen de la Merced era una caudillo que nos liberta. Es alguien que está atenta a la situación concreta de las personas. Es hermoso el evangelio de hoy, Jesús en la cruz, decía Juan, que representa la humanidad, hijo ahí tienes a tu madre. Queridos hermanos creo que nosotros aquí en esta colina podemos dar gracias a Dios por la mamá. Si algo que tenemos en común, todos los bolivianos y bolivianas es que somos hijos o hijas. Hay muchas mamás que tienen la gracia de ser mamás, pero también son hijas. Hay muchas mujeres que no han tenido el don de la maternidad, pero si son hijas. Hay miles, millones de varones que somos hijos, por la gratuidad de parte de Jesús que en la cruz nos dice, ahí tienes a tu madre. Yo quiero pedir que reconozcamos a María como mamá y a Dios como padre. Sabiendo que no estamos huérfanos, estamos protegidos constantemente. Y en todo lo que podamos hacer, o emprender. Ya de éxito, de gozo o de júbilo. O también de situaciones difíciles como les ha tocado a las heroínas, que recurramos a la mamá. No intuitivamente, sino en consciencia, para que ella pueda delante nuestro avanzar en aquello que nosotros queremos llevar adelante. Y que sobretodo sea en defensa de la vida este don que Dios nos ha regalado. Amén.

Muy queridos hermanos y hermanas no hemos reunidos aquí en la Catedral para agradecer profundamente a Dios por nuestras mamás, es la noche que debemos pensar en nuestras mamás, es el día de mañana ciertamente. Aunque todos los días debería ser así. Siempre se dice, ¿no es cierto? El día de la madre debería durar los 365 días, y el año bisiesto 366.

Video destacado

Radio Arquidiocesana San Sebastián

 

El Santo Padre