Sábado 20 Octubre 2018

Fueron las palabras con las que Mons. Oscar Aparicio expresó la realidad que Cochabamba vive, invitando a un trabajo serio y de fraternidad con todos, dejando de lado intereses e ideologías. De este modo exaltar al sufriente que está en la cruz.

Homilía en la festividad de la “Exaltación de la Santa Cruz” y
Festividad de Aniversario de Cochabamba. Te Deum
14 de septiembre 2018

!!Felicidades Cochabamba!!

Amados hermanos y hermanas:

208 años de conmemoración de la Gesta Libertaria de 1810. Fecha de la remembranza histórica y el valor de la batalla liberada por Francisco del Rivero y Esteban Arce. De hecho, nuestro himno departamental menciona todo este valor libertario del pueblo cochabambino, además de la constancia y las ansías de progreso. Hoy, en este 14 de septiembre, con toda razón podemos exclamar: ¡¡¡Felicidades Cochabamba!!!.

Celebramos Te Deum

Con este motivo nos hemos reunido en esta Catedral, para celebrar la Misa de Te Deum, para manifestar lo que está en lo más íntimo de nuestros corazones, es decir: “A Ti Oh Dios” nuestro más sincero y profundo agradecimiento. La intención de esta celebración es la de Alabar, bendecir, glorificar a Dios por todo lo que hace en medio de nosotros; en esta ocasión, sobre todo le agradecemos y lo glorificamos por el Departamento de Cochabamba en sus efemérides.

Como les decía en la celebración del Te Deum del 6 de agosto pasado, en la que glorificábamos a Dios por nuestra Nación Boliviana, a saber: “Aunque parezca repetitivo o redundante nuestro agradecimiento a Dios ya que Eucaristía es nuestra acción de gracias, o incluso en ella hemos entonado el Gloria reconociendo la grandeza de Dios. Hoy redundamos en alabar y bendecir a Dios, nos dirigimos a Él para agradecer repetitivamente por la Nación que nos ha regalado” Por esta casa común en la que habitamos y es imprescindible cuidarla.

Por eso, queridos hermanos, presentamos nuestra intercesión por todos los que habitamos este suelo, los que constituimos esta sociedad cochabambina. Es aquí que tiene mucho sentido el hecho de encontrarnos acá con nuestras autoridades y elevar nuestra petición a nuestro Padre. Unimos nuestras voces y nuestros corazones para decir: A Ti oh Dios nuestra alabanza y gloria, nuestro agradecimiento y reconocimiento por tu gran misericordia para con nuestro pueblo.

Festividad de la Exaltación de la Santa Cruz

Hoy también, en una hermosa y feliz coincidencia, celebramos la fiesta de la “Exaltación de la Cruz”, símbolo del cristiano. La máxima expresión del amor de Dios hacia los seres humanos, quienes hemos sido considerados como el objeto fundamental de su atención y por tanto, en nosotros, aparece la manifestación más clara de la realización de su proyecto salvífico.

De hecho, en la escena del evangelio que hemos proclamado hoy, Jesús revela el plan de salvación de Dios. En este plan había un punto difícil de aceptar: el Hijo del Hombre debía morir en la cruz y resucitar. Jesús recuerda el episodio de la serpiente en el desierto. Este episodio del Antiguo Testamento prefigura de antemano la suerte de Jesús.

Curiosamente en la frase central del evangelio de hoy se sustituye el término “mirar” por “creer”, quedando: “para que todo el que crea, tenga por él vida eterna”. Por tanto se trata del contemplar “creyendo”, es decir, asumiendo la cruz en nuestras vidas.

Dios en su gran amor, por la humanidad, no dudó en entregar a su propio Hijo para su salvación. Las circunstancias históricas concurrieron para que la redención se realizara por medio de la cruz. A partir de este acontecimiento la cruz se ha convertido en señal de salvación para todo el que cree que Jesús es el que redime al ser humano. El hombre y el dolor humano son asumidos por Dios. En la cruz de Jesús, Dios salva a su creatura: la Cruz reconcilia. La cruz no es sólo un símbolo material, sino la guía de nuestra vida.

Pero si ser cristiano es seguir al crucificado, ¿por qué rehusamos seguir sus huellas? Sólo desde el amor se entiende esta entrega, y sólo el amor hace posible convertir en alegría las mayores angustias de la vida. Para el creyente la cruz se expresa como la consecuencia de seguir a Jesús y los valores del evangelio.

Por otro lado, la cruz representa a todo aquello que nos hace sufrir, incluso ese sufrimiento que aparece en nuestra vida generado por nuestro propio pecado o manera equivocada de vivir. De hecho, nuestro Departamento hoy padece innumerables cruces que la agobian y ponen en el límite su fe y esperanza.
Pensemos en los signos de muerte que se nos presentan, problemas que nos desgarran como sociedad cochabambina, por ejemplo: la división, la inseguridad ciudadana, la violencia intrafamiliar, los casos de violencia y feminicidio (la más altas del país), la venta y producción de drogas, los problemas de contaminación ambiental, la poca protección a niños y jóvenes, la migración e inmigración, por mencionar algunos. Peor todavía si nos enfrentamos con nuestras limitaciones o propias divisiones, como ser campo-ciudad, norte-sur, o nuestros propios egoísmos que nos encierran en nosotros mismos y nos hacen solo buscar nuestro interés y no el de todos.

Por eso, al contemplar la cruz, ella nos impulsa a una dinámica de reconciliación. Hay que mirar la cruz, aunque a veces huimos de nuestros problemas y sufrimientos y preferimos pensar en otra cosa. La cruz de Jesús nos enseña a hacerlo y a miramos no con una actitud de desesperación sino para leer en ella la respuesta a lo que nos aqueja, para de esta forma afrontar nuestros desafíos. Si contemplamos el amor que hay dentro la Cruz, si acogemos ese don de amor, todos los dolores asociados al misterio de la muerte son puertas abiertas a la esperanza, entonces detrás de cada cruz que hallemos en nuestros caminos descubriremos signos de resurrección. La cruz de Jesús que hoy cargamos tiene que tener algún valor redentor.

Papa Francisco a los jóvenes

Son hermosas e iluminadoras las palabras del Papa Francisco, al inicio de su Pontificado cuando se dirigía a los jóvenes, decía: «Jesús, con su Cruz, recorre nuestras calles para cargar con nuestros miedos, nuestros problemas y nuestros sufrimientos». Jesús «se une a las víctimas de la violencia», a las madres «que lloran la pérdida de sus hijos o que sufren al verlos víctimas de paraísos artificiales como la droga».

El Papa Francisco, añadió que con la cruz Jesús se une a quien es perseguido por su religión, por sus ideas, o simplemente por el color de su piel. "En ella Jesús se une a tantos jóvenes que han perdido su confianza en las instituciones políticas porque ven egoísmo y corrupción, o que han perdido su fe en la Iglesia, e incluso en Dios, por la incoherencia de los cristianos y de los ministros del Evangelio", subrayó el Papa Francisco que en la Cruz de Cristo está el sufrimiento, el pecado del hombre, "también el nuestro, y Él acoge todo con los brazos abiertos, carga sobre su espalda nuestras cruces y nos dice: ¡Ánimo! No la llevas tú solo. Yo la llevo contigo y yo he vencido a la muerte y he venido a darte esperanza, a darte vida”.

De ahí que el mensaje que brota de la Cruz es claro y exigente: hay que ver en profundidad la vida. Quien penetra profundamente en la muerte de Jesús, misterio de amor y no sólo de dolor, misterio de entrega y no sólo de rechazo, verá también cómo en sus cruces ya asoma el capullo de una vida que florecerá un día, cuando esté exaltada con Jesús en la Resurrección.

Exaltación de la Cruz, significa ya la resurrección, pero al mismo tiempo nos tensiona hacia la Gloria Dios que también es nuestra Gloria. Por eso todos nuestros esfuerzos para mejorar nuestro diario vivir, o todos nuestros planes o proyectos que buscan el bien de todos, de alguna manera son el propósito de ver la cruz del Señor con mirada y disposición de ser constructores de un mundo mejor. Por eso, la Iglesia en Cochabamba, no solo quiere colaborar en una tarea conjunta que enfrenta la solución a tantos problemas comunes, sino que también felicita y acompaña las acciones conjuntas de nuestras autoridades, que de alguna manera podrían ser nuestra manera de exaltar las cruces propias y la Señor Jesús.

Nos encomendamos a la virgencita de Urcupiña

Para terminar, quisiera invocar la presencia y protección de la Virgen María. Que ella nos enseñe el camino de la cruz, para luego llegar a la vida que Jesús nos prometió. Pido a nuestra mamita de Urcupiña que vele por todos y cada uno de los cochabambinos, los que habitamos esta común y por aquellos que nacieron en esta tierra y habitan fuera de las fronteras de nuestro departamento.

Así sea.

Carta Pastoral 2017

pcp

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