Viernes 19 Octubre 2018

Recordando 28 años del retorno a la Casa del Padre de, la Venerable Sierva de Dios Virginia Blanco Tardío se vivirá una Celebración de Eucarística.

Este domingo 22 de julio en el templo de la Compañía de Jesús, se tendrá la Santa Eucaristía, dando gracias a Dios por su vida y testimonio de evangelizadora. Será también motivo para pedir al Señor por la pronta beatificación de Virginia, proceso que está encaminado en el Vaticano.

Se puede decir de quienes vivieron, trabajaron y trataron con ella a lo largo de su vida, vivió en grado heroico la fe, la esperanza y la caridad, además de otras virtudes. O, si se prefiere, porque plasmó y tradujo en su vida el evangelio de Jesús. De Virginia se puede decir aquello que Pablo dice de los fieles de Corinto: “Nadie puede negar que ustedes son una carta de Cristo … escrita por el Espíritu Santo”. De Virginia podemos decir que su vida fue esa carta de Cristo escrita en grado heroico: carta en defensa y confirmación del evangelio que, quienes conocieron a Virginia, pudieron “leer y entender”.

Sabemos muy bien que solo Dios es Santo. Pero Dios nos dice “sean santos porque yo soy Santo”. La carta a los Hebreos nos dice también que estamos rodeados por una nube de santos y santas y nos invita a caminar con ellos hacia la meta, “fijos los ojos en Jesús”, como lo hizo Virginia. La santidad es el fruto de una vida santa.

Nadie es santo porque haga milagros. Pero de ordinario la Iglesia antes de declarar a una persona santa o beata (que es el paso anterior) postula un milagro, atribuido a las oraciones de esa persona, que manifieste que Dios corrobora su santidad. Si el examen de una presunta sanación atribuible a los ruegos de la Venerable Virginia Blanco Tardío fuera considerado positivo, el Papa podría declararla beata (bienaventurada). Sería una bendición para Bolivia. Debemos pedirlo a Dios con insistencia. (Luis Palomera, SJ)

Carta Pastoral 2017

pcp

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