Martes 19 Junio 2018

Este 27 de mayo, celebramos junto a la Iglesia Universal, la solemnidad de la Santísima Trinidad, un solo Dios en tres personas. Junto a ello se celebró además el día de las madres en nuestro país.

En este sentido se vivió la tradicional romería con la imagen de la Virgen de la Merced hacia la colina de San Sebastián y la Santa Eucaristía, presidida por el Arzobispo, Mons. Oscar Aparicio.

Durante la homilía Mons. Aparicio remarcó que Dios se hace presente en medio nuestro, en nuestra historia y con ello nunca se aleja de nuestra realidad. Dijo que su amor es tan grande que lo derrama siempre en nosotros; y que además lo ha querido dejar en la figura de la Virgen María, y con ella en nuestras madres que nos han dado la vida.

Video y texto de la homilía del 27 de mayo

 

Saludo también a las hijas del pueblo, a las mamás, que están presentes también en este lugar, fuerzas armadas, policía, hermanos y hermanas todos que hemos sido convocados, hoy, en este lugar por parte de Dios. Además tuvo una coincidencia muy bella, día del Señor, el domingo en la que se anuncia la resurrección de Jesús. Jesús de Nazaret que se hace presente también entre medio de nosotros.

Hoy celebramos también la Santísima Trinidad, como hemos escuchado, Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. La Trinidad del amor, Dios mismo en realidad aunque no es definible, podemos decir que es amor. Si Él con un nombre propio diríamos de Dios mismo y su presencia, es esta unidad del amor de Dios presente ya en la Santísima Trinidad y que se hace visible y palpable histórica; diríamos así, en medio de nosotros.

Por eso si hemos escuchando la palabra de Dios atentamente, el Deuteronomio aunque no es un libro histórico está hablando de alguna reseña histórica y del modo de Dios que está presente en este mundo y en esta historia.

La forma de ser de Dios es siempre misericordiosa, amorosa que construye un pueblo, que libera a su pueblo, lo conduce por el desierto, lo lleva a tierra prometida y lo hace un pueblo próspero.

Este mismo modo de actuar de Dios, en la historia, está presente entre nosotros. Si el pueblo de Israel reconoce este Dios es Dios ha actuado y actuado buena y
Sabiamente, nosotros tenemos que reconocer que también nuestro pueblo está acompañado por este Dios histórico o este Dios que se hace también historia.

Justamente está haber venido acá, haber peregrinado acá, estar en los pies de la Virgen María, en esta advocación de Nuestra Señora de la Merced, nos hace también una evocación muy clara: Dios a través de esta Virgen, Dios amoroso a través de Nuestra Señora de la Merced nos acompaña con su amor, se hace todavía más historia en medio de nosotros. Y qué bello que justamente hace tantísimos años, sepamos que ella ha participado también junto a las Heroínas de la Coronilla, en estas huestes, en esta forma también de defender la libertad. Algo que se hace historia pero también junto a un Dios que se rebela.

Por eso hermanos agradezcamos al Señor, agradezcamos sobre todo por la presencia amorosa de la Virgen María, mujer, esposa y madre. Hay que reconocer esto aquí, si algo tenemos todos en común, todos los que estamos aquí es que somos hijos o hijas; hay algunas mamás, pero todos, absolutamente somos hijos o hijas. Por tanto agradezcamos en la imagen de Nuestra Señora de la Merced, en la imagen de nuestra mamita, de la Virgen María agradezcamos por este amor grande de Dios, en medio de nosotros, manifestada en la Virgen pero manifestada también en nuestras mamás. Y por qué no decirlo en las Heroínas, también de aquí de la Coronilla

Solamente y por último les invitaría a reconocer también esto que se anunció que el Evangelio, cuando el Señor nos envía a proclamar que es Padre, Hijo y Espíritu. Lo dice claramente, yo estaré con ustedes hasta el fin del mundo. Esta es nuestra certeza, esta es nuestra esperanza. Este Dios jamás nos va a abandonar, siempre está presente en medio de nosotros. Esto lo queremos reconocer y hacer Eucaristía, Eucaristía quiere decir la acción de gracias, nuestra Misa que también celebramos hoy desde este lugar; en este lugar para que a través de desde este sitio pueda también manifestarse este amor de Dios presente en nuestra vida y nuestra historia.

Amén

 

Carta Pastoral 2017

pcp

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