Lunes 10 Diciembre 2018

Este domingo se celebró la Solemnidad de la Ascensión de Nuestro Señor, a los cielos. Teniendo además otros motivos de celebración, como la 52° Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, el inicio de la Sema de Oración por la Unidad de los Cristianos y la pronta celebración del día Internacional de la Familia.

Este último motivo se destacó en la Eucaristía presidida por Mons. Oscar Aparicio, en la Catedral cochabambina; siendo organizada por la Pastoral Familiar de la Arquidiócesis.

Mons. Oscar destacó los motivos de celebración destacando a las familias como signos de Dios que es Uno y Trino. Destacó la importancia en la sociedad así como para la misma Iglesia, denominada Iglesia Doméstica. Expresó que al ser instituida por Dios mismo la familia es base y signo de salvación.

Jesús que tuvo una familia terrena, los quiso hacer partícipes de su gloria, así como también a nosotros nos hará parte. Con ello invitó a que se pueda ser reflejo de la Familia de Nazaret.

Destacó además que es necesario volver a unir a la familia cristiana: “La familia cristiana ha sido dividida y es anti-signo de comunión y de unidad. Por eso que fundamental hoy, en toda esta semana, hacer posible que esta familia cristiana puede encontrar, otra vez, los caminos de unidad, para ser signo de lo fundamental: que Dios es Uno y Trino”

Además destacó el poder de la comunicación que es realmente importante para la familia, desde el noviazgo, como esposos, con los hijos y hasta en la vejez, pues es así como se comunica el amor y se hace presencia de Dios.

Videos y Texto de la Homilía de Mons. Oscar Aparicio

Pongamos nuestra atención en la familia, que es el motivo por la celebración también de esta Eucaristía. Pero también con otro propósito; a través de la familia unifiquemos todas aquellas situaciones o acontecimientos o realidades que estamos celebrando también hoy. Porque se han juntado muchos motivos.

Vean o verán como la familia viene a ser el punto de unificación, de cohesión, también, de esas otras situaciones. Si pensamos nuestras familias sobre todo en positivo yo no quisiera hoy ni remarcar los desafíos, ni los problemas, ni las situaciones que a veces nos hace sufrir como familias; o los grandes desafíos que tiene la familia como institución como Iglesia Doméstica. Me gustaría más que todo destacar lo positivo, es decir, la familia presente en este mundo; instituida, constituida por Dios mismo, y que está de alguna manera como signo evidente, concreto, en este mundo.

Los desafíos las problemáticas los dejamos también para nuestras reflexiones en algunos otros momentos. Sabemos que la pastoral familiar también hace todo una reflexión y un estudio y cómo superar también estas barreras o estos desafíos que podamos tener.

Yo les invito hoy a simplemente mirar a la familia como esta realidad, importante, fundamental constituida de parte de Dios. Porque en realidad si nosotros pensamos en el ser humano somos peregrinos en este mundo. Si pensamos en el ser humano y en la creación y pensamos en Jesús que se encarna, que toma nuestra condición, lo pensamos siempre en torno a una familia. Algo que tenemos todos en común normalmente es una familia.

Alguno puede decir es que hoy a mi familia está constituida de abuelitos y nietos, pero puede ser una familia. O podemos decir es solamente madre soltera, pero podemos hoy pensar también que es una familia; no es el ideal, ciertamente. Porque el ideal lo tenemos en la Sagrada Familia de Nazaret José, María y Jesús

Por eso hablo de que la familia ha sido constituida por el mismo Dios y ha sido realizada y significativamente presente, en este mundo, para ser signo de salvación porque en torno a la familia se encuentra también la revelación de Dios mismo.

La sociedad debería ser el reflejo de las familias; cualquier sociedad, cualquier comunidad social tiene que tener el reflejo fundamental de la familia por eso no nos equivocamos cuando nosotros llamamos a la familia la Iglesia Doméstica. Es la pequeña célula que constituye la gran familia de la Iglesia o podríamos decir las familias que constituyen la gran sociedad humana. Es el fundamento esencial ya por la revelación del mismo Señor, que nos permite vivir en este mundo. Si el ser humano es un es un ser que ha sido creado para el relacionamiento con Dios con su creador y entre los hombres y mujeres de este mundo, el primer relacionamiento es con la familia.

Por tanto hermanos, caminamos hacia aquí y vivimos y experimentamos qué. Al modelo de la familia de Nazaret que nuestras familias en este mundo puedan vivir

Pero no termina ahí no termina ahí porque lo que hoy estamos celebrando, la Ascensión del Señor, este mismo Señor Jesús que se encarna. Este señor Jesús, que padece, que es crucificado y sepultado ha resucitado. Él vive y este señor Jesús, este hijo de María y de José, este que constituye la Sagrada Familia de Nazaret. Este que ha pasado por estos estos acontecimientos, es ascendido al cielo como cabeza y primicia de todo.

Qué significa hermanos: que si Jesús es ascendido al cielo a los primeros que asciende al cielo, a quiénes serán: a su familia en primer lugar. Por eso nosotros también celebramos a la Virgen María como Asunta a los cielos, en cuerpo y en alma vive, ya en la presencia de Dios. Por tanto hermanos, nuestro camino y nuestro destino final, hacia dónde va, a ser asuntos en el cielo, a ser elevados como la primera primicia de Jesús Nuestro Señor.

La familia que constituiremos, será la familia en la trinidad del mismo Dios. Porque eso es cierto, nosotros hermanos míos, hemos nacido de las entrañas del mismo Dios, antes que existiera este mundo. Peregrinamos en este mundo, pero nuestro destino final es la comunión en la Santísima Trinidad de Dios, retornamos al corazón de Dios

Por tanto nuestras familias hacia dónde están caminando, a la ascensión a la asunción. Estamos caminando hacia el corazón de Dios mismo, que ya vive como una familia, porque es la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu. Por eso el modelo de la familia de Nazaret es tan importante; por eso es que la unidad de los cristianos es fundamental.

Cuando hay separación y división cuando hay algo que nos ha sangrado profundamente, por ejemplo en lo que viene a ser el sisma o división de la Iglesia en oriente de la Iglesia en occidente, o de las iglesias que nacen también, llamadas así, protestantes. Esto en la historia ha sido un sangramiento. La familia cristiana ha sido dividida y es anti-signo de comunión y de unidad. Por eso que fundamental hoy, en toda esta semana, hacer posible que esta familia cristiana puede encontrar, otra vez, los caminos de unidad, para ser signo de lo fundamental: que Dios es Uno y Trino.

Inclusive los medios de comunicación tienen ahora tanto sentido. Yo pienso hermanos en la familia, pienso, por ejemplo, en la pareja; es bien interesante. Por ejemplo pensar en unos novios, jovencitos. Tú los ves y uno dice: ¿pero no se cansan de hablar entre ellos? Siempre el motivo de comunicarse, siempre. Uno puede decir están muy enamorados. Pero yo soy testigo también de parejas que han constituido ya o han unido sus vidas y todavía se siguen comunicando, relacionando entre sí; mejor todavía si nacen los hijos y constituyen toda una gran familia. ¿De qué hablan, de qué hablan? Cómo se relacionan es sorprendente, siempre hay motivo de decir algo. Cuando ven ustedes ya ancianos que han permanecido juntos, otra vez otra pareja, tú los ves, caminando por ahí siempre teniendo algo que comunicar.

Hermanos míos se trata de eso también, se trata de mirar esta Sagrada Familia de Nazaret que se relaciona. Se trata de mirar esta familia de Nazaret que también es fundamento de otro tipo de familias, como la familia cristiana, la familia Iglesia Doméstica, la familia que es la sociedad, la familia que tiene una misión fundamental. Porque si somos asuntos al cielo seremos también aquellos que, en este mundo, seremos signo de unidad de concordia de relacionamiento de paz y por tanto caminamos hacia Dios mismo, al corazón de Dios mismo.

Les invito pues entonces hermanos sin hacer demasiado esfuerzo de juntar todas las cosas todos los motivos de nuestra celebración; dejarse amar por el Señor, dejar que nuestras familias sean bendecidas por Dios, dejar que Dios conduzca nuestros pasos, dejar que Dios, que ha construido nuestra familia; nosotros seamos fieles en responder a lo que Dios mismo quiere de nosotros como familias como cristianos y como aquellos que son peregrinos en este mundo y anuncian ya la vida eterna.

Amén

Carta Pastoral 2017

pcp

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