Martes 17 Julio 2018

Este 4to domingo de pascua, 22 de abril, donde recordamos la figura del Buen Pastor, Mons. Oscar Aparicio, durante la celebración eucarística, recordó la importante misión del pastoreo en la Iglesia.

Nuestro Arzobispo dividió se reflexión es cuatro aspectos. En el primero mostró a este Dios que es nuestro pastor, nos cuida y está siempre presente, y más aún en los momentos de dolor y dificultad: “Cuando lloras enjuaga tus lágrimas, cuando estás triste en la soledad te acompaña, cuando este herido te carga sobre los hombros. El buen pastor te ama porque simple y sencillamente eres tú, porque te ama a ti, me ama a mí”.

Expresó también que todos estamos llamados a ser buenos pastores para los demás, ser imagen de Cristo el Buen Pastor. Con ello puso como gran ejemplo a Virginia Blanco, que siendo profesora estuvo atenta a las necesidades de los demás, como lo haría el mismo Señor.

En un tercer aspecto destacó que nuestra sociedad se ha alejado del buen pastor, pues la vemos plagada de violencia, divisiones, de manipuleos de todo tipo. Sociedad dispuesta a también quebrar y bajar a las personas; descalificando fácilmente a cualquier persona. Sabiendo que es más importante la política o la ideología. Con ello invitó a ser buenos pastores que puedan cambiar esta realidad de dolor.

Como cuarto aspecto expresó la necesidad de vocaciones a la vida religiosa y la vida sacerdotal, para acompañar a la Iglesia “Papás, mamás, cuando alguien les diga que se quiere ir al seminario o quiere entrar en la vida religiosa, anímenlos. No los están perdiendo, los están ganando”. Así invitó a todos a tomar conciencia de la importancia de nuevas vocaciones.

Video y Texto: Homilía de Mons. Oscar Aparicio.


Por nosotros, por su rebaño, el amor de Dios es incalculable. Dios te ama a ti, me ama a mí, de manera profunda. No ve nuestros defectos, tampoco demasiado nuestras cualidades. Nos es que se fija en lo que si podemos ser fuertes o poderosos o con títulos; simple y sencillamente te ama a ti porque eres tú. Me ama porque Dios es así, pequeño, pequeña oveja de su rebaño. Y muestra mayor amor cuando mayor es nuestra debilidad.
Por eso es que somos más fuertes, cuando mayor es nuestra debilidad. Por eso hay mayor amor, misericordia y perdón cuando mayor es el pecado. Te mama profundamente.

Cuando lloras enjuaga tus lágrimas, cuando estás triste en la soledad te acompaña, cuando este herido te carga sobre los hombros. El buen pastor te ama porque simple y sencillamente eres tú, porque te ama a ti, me ama a mí.

Por eso es un domingo esplendido, por eso es el gran amor y la gran misericordia que se derrama en nuestra vida. Es la primera invitación a dejarse amar por Dios, a dejar que este Buen Pastor te cuide, te lleve a buenas praderas, te de buen alimento. Estamos en sus manos, hay que dejar que Él nos tenga en sus manos.

A veces nosotros entramos en actitudes de mucha soberbia, a veces lo queremos hacer todos. O nos creemos tan poderosos que no necesitamos de nadie. Y en el fondo somos ovejas débiles, frágiles. Estamos en las manos de Dios.

Queridos hermanos y hermanas, esta misma actitud, esta misma figura preferente de Jesús, también es una invitación para nosotros en aquel sentido también de ser Buen Pastor. Cierto que estamos acostumbrados a que llamemos pastores a los sacerdotes o a las religiosas. Es el buen pastor decimos, o no también pastor. O Jesús cuando habla también de los asalariados habla de una manera muy fuerte. Todos, hermanos míos, estamos llamados a cumplir a ejercer este pastoreo.

Hay alguien que necesita de tu apoyo, hay alguien que necesita de tu amor, hay alguien que necesita de tu caricia. Hay alguien más débil que tú, que necesita que seas su buen pastor. Por eso hermanos es una hermosa y gran invitación a la santidad.

Nosotros tenemos aquí en Cochabamba un hermoso ejemplo, Virginia Blanco, una profesora, alguien que ha dedicado su vida respondiendo al amor de Dios y transmitiendo en lo más pequeño y en lo más difícil, este amor, cuidando sobretodo de los más pobres; una vida ejemplar. Pero así como ella todos nosotros estamos llamados a ejercer este buen pastor. Configurarnos a Jesús no es otra cosa que configurarnos a ser buenos pastores. Se imaginan lo que puede significar esto en nuestra sociedad.

Nuestra sociedad plagada de violencia, plagada de divisiones, nuestra sociedad plagada de manipuleos de todo tipo, nuestra sociedad dispuesta a también quebrar y bajar a las personas. Nuestra sociedad, muchas veces, en confrontación tal, que se descalifica fácilmente a cualquier persona. O a veces saber que es más importante la política o lo que sea, o la ideología.

Se imaginan lo que puede significar, en la vida de esta sociedad, ser Buen Pastor. Que donde haya violencia nosotros ejerzamos la paz, donde hay muerte nosotros anunciemos y defendamos la vida. Donde hay manipuleo, engaño y mentira, nosotros digamos la verdad. Donde la injusticia predomina, nosotros seamos capaces de ejercer la justicia y la paz.

Aceptemos hermanos este desafío que hoy nos provoca la palabra de Dios y nos provoca esta figura del Buen Pastor, Dios es Buen Pastor, Jesús es el buen Pastor. Y nosotros también discípulos y misionero suyos queremos ser buenos pastores en nuestra sociedad en nuestras familias.

Oremos también por las vocaciones sacerdotales y religiosas. Se necesitan pastores, se necesitan jóvenes, señoritas. Se necesitan aquellos que de verdad quieran seguir al Señor de manera más radical. Pensemos en tantos jóvenes que hoy están llamados a la vocación sacerdotal, en tantas señoritas que están llamadas a la vida de consagración.

Papás, mamás, cuando alguien les diga que se quiere ir al seminario o quiere entrar en la vida religiosa, anímenlos. No los están perdiendo, los están ganando. El Señor procure en nosotros santas y buenas vocaciones.
Amén.

Carta Pastoral 2017

pcp

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