Sábado 18 Agosto 2018

Esta mañana, en la Casa Clemente Maurer, se inauguró la CIV Asamblea de los Obispos de Bolivia, remarcando la presencia además del Nuncio Apostólico.

El discurso inaugural fue realizado por Mons. Ricardo Centellas Guzmán, Obispo de Potosí y Presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana, donde a nombre de los obispos remarcó la preocupación por distintas situaciones que vive el país, la Educación, la justicia, y los derechos de las personas. Remarcó la terrible situación de los presos en las cárceles del país.

Durante su alocución recordó además a las víctimas de la explosión en Huanuni. Y de manera especia conmemoró a los niños en su día

Video y texto del discurso

DISCURSO DE MONS. RICARDO CENTELLAS EN LA INAUGURACION DE LA CIV ASAMBLEA DE OBISPOS DE BOLIVIA
ABRIL 2018

Saludos

Bienvenidos hermanos Obispos a esta CIV asamblea para renovar nuestro compromiso de comunión apostólica e indicar orientaciones pastorales conjuntas para la vida y misión de la Iglesia que peregrina en Bolivia.

Un saludo fraterno a su Excelencia Monseñor Ángelo Accattino, Nuncio Apostólico en Bolivia. Deseo que su estadía sea muy enriquecedora y una oportunidad para experimentar la comunión eclesial.

Quiero dar la bienvenida también al Padre Giovanni Arana que ha sido nombrado, Obispo auxiliar de la Diócesis de El Alto.
Hago memoria de la reciente partida a la casa de Padre, de nuestro hermano Walter. Gracias por su testimonio de radicalidad evangélica y su interés continuo por cualificar la vida del Clero Diocesano.

Saludo también a los representantes de los distintos sectores de la Iglesia, a los colaboradores de la Conferencia Episcopal, a los medios de comunicación y a todo el Pueblo de Dios.

Cristo ha resucitado, aleluya.

Cristo ha resucitado. Es el Evangelio que ha transformado a la humanidad y la novedad permanente en la historia. Una realidad de consecuencias extraordinarias para la vida humana, porque nuestro horizonte va más allá de la muerte. La resurrección es el comienzo de una nueva humanidad. Su vida de entrega y amor, justicia y paz no es retenida por la muerte, sino que continúa su acción liberadora generando vida intensa, de alegría y fraternidad entre los hombres. Las campañas solidarias, el sentido religioso y la búsqueda de justicia, son los signos de su victoria y renuevan nuestra esperanza creativa para afrontar los problemas actuales. Pasar de la angustia y tristeza a la serenidad; del escepticismo y la indiferencia al interés positivo; del pragmatismo a la gratuidad; del hedonismo a la búsqueda de sentido.

En este sentido, Pascua de resurrección es mucho más que prácticas rituales. Es un estilo de vida en el Espíritu de Jesús. Un compromiso de una vida nueva según los criterios del Reino. Una apuesta a superar las categorías meramente humanas y mundanas. Es luchar por una Bolivia más humana, donde todos hagamos algo para que no aumenten las víctimas de la injusticia, de la corrupción, del abuso de poder y de la violencia. No podemos desalentarnos ante las realidades adversas: el aumento de la pobreza extrema y moderada, la realidad inhumana de las cárceles que, construidas para 5.000, albergan a
15.000; la fatalidad de los feminicidios que denigran nuestra sociedad y muestra situaciones inaceptables y el persistente desempleo y subempleo de la mayoría de los bolivianos.

A propósito, el acontecimiento eclesial del “V CAM” que celebraremos, es una excelente ocasión para compartir la fe con los miles de participantes de toda América que nos visitarán en Santa Cruz y para seguir avanzando en nuestra intención de ser Iglesia Misionera. Una Iglesia cercana, abierta y comprometida con la causa de los más vulnerables. Sigamos apoyando los esfuerzos para que la Palabra de Dios sea central y motivación de toda acción pastoral, los ministerios laicales estén al servicio de la comunidad y de un compromiso social cada vez más claro. En definitiva, profundizar esta Iglesia en salida a las periferias existenciales, orientando nuestra actitud misionera no tanto a cuestiones geográficas, sino a situaciones existenciales que viven las personas. Este acontecimiento será un kairós oportuno para vivir la naturaleza esencial de la Iglesia: Transformar el contexto social con la vida de Dios.

Agradezco al Papa Francisco por regalarnos su Exhortación Apostólica “Gaudete et Exsultate” para actualizar y reavivar el llamado universal a la Santidad. Compartimos el gozo de las próximas canonizaciones: Pablo VI que alentó una evangelización transformadora; Arnulfo Romero que motivó un testimonio profético que le llevó al martirio y nuestra Nazaria Ignacia que mostró su opción por los pobres y que será canonizada en este año.

La Educación.

Estos días reflexionaremos el tema de la educación católica. Educar, desde la perspectiva católica, no es solamente un proceso de transmisión de conocimientos, sino un camino para descubrir las propias capacidades y asumir responsabilidades intelectuales, sociales y políticas en la sociedad.

Apoyamos una educación integral, diversa y fundamentalmente para la vida. Porque la educación única, ideologizada y totalitaria no respeta la pluralidad de personas y pensamientos. Por eso, es importante que se preserve el derecho a elegir el tipo de educación que desean los padres de familia, para sus hijos, en el contexto del principio de subsidiaridad.

En comunión con la Iglesia universal, en camino al Sínodo sobre los Jóvenes, es oportuno cualificar nuestro servicio a ellos, que sea un espacio de formación de líderes en la vida de fe y en la vida política. Necesitamos gente nueva que revitalice nuestras comunidades cristianas y la vida social. Convencidos que el amor es más fuerte que el miedo; que la gratuidad profundiza nuestra condición humana y no los intereses mezquinos; que el diálogo y el respeto construyen unidad y la confrontación solo destruye. Es hora de construir un humanismo nuevo.

La Justicia.

La justicia como valor fundamental de la convivencia social será otro de los temas para reflexionar y encontrar algunas orientaciones pastorales que nos permitan avanzar en el cambio estructural que necesita nuestro pueblo. Todos esperamos una justicia imparcial, ágil, libre e independiente. Hace falta superar la práctica de la justicia que responde a intereses económicos y políticos, una justicia politizada que manipula las leyes y los derechos personales y colectivos para absolutizar el poder.

Son insuficientes los esfuerzos por cambiar la administración de la justicia. Hace poco participamos de las elecciones judiciales y constatamos que el remedio es peor que la enfermedad, o al menos no soluciona la enfermedad. Si no hay independencia de poderes, seguiremos poniendo parches superficiales y no soluciones verdaderas. “A vino nuevo odres nuevos”, dice Jesús en el Evangelio. Únicamente, la justicia libre del lucro y de la política partidista estará al servicio de la dignidad de la persona y del bien común.

La realidad de las cárceles es un espacio de deshumanización y por supuesto signo de injusticia letal. Tantas expresiones de violencia a la dignidad de las personas: Hacinamiento, negociados, corrupción, retardación de procesos, muertes y falta de itinerarios de reinserción social.

Nuestra oración por los fallecidos en Huanuni. Cercanía y solidaridad con sus familias y ojalá haya una pronta investigación sobre lo sucedido.

En este día, muchas felicidades a todos los niños. Nuestro compromiso para que sean debidamente acompañados y reconocidos como sujetos de derechos, respetados en su integridad y tengan la oportunidad de crecer integralmente en nuestro medio.

Que María nuestra Madre interceda por todos nosotros en estos días de encuentro, reflexión, y discernimiento para motivarnos en la misión que hemos recibido.

Cochabamba 12 de Abril del 2018

 

Carta Pastoral 2017

pcp

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