Sábado 18 Agosto 2018

La tarde noche de este Jueves, en la Catedral Metropolitana de San Sebastián se vivió la celebración de la Cena del Señor, en el que se instituye la Eucaristía, el Sacerdocio Ministerial y el Mandamiento del Amor que va de la mano con el servicio.

Este año se lavaron los pies a 12 jóvenes, signo de comunión con el Santo Padre que celebrará el sínodo de los jóvenes. Además el altar preparado para la reserva Eucarística fue dedicado al huerto de Getsemaní; dando a conocer a este Jesús que sufre y está en soledad.

Mons. Oscar invitó a poder mirar las situaciones concretas, mostrando la alianza que Dios hace con nosotros “Mirar nuestra vida y cómo estamos caminando”. Expresó que estamos iniciando el Santo Triduo Pascual, el centro de la Vida Cristiana, la gran forma de ser de Dios, que ama que acompaña y no abandona nuestro camino, en todo momento. “En las buenas y en las malas”.

Mencionó que la primera lectura ratifica esto, y el salmo nos invita a agradecer al Señor, todo el bien que nos ha hecho. Que frente a los dolores sufrimientos, situaciones que nos muestran lo pequeños que somos en todas las situaciones que vivimos en el año. “El Señor viene al encuentro y ratifica este amor y alianza. Es aquel que asegura los pasos, es aquel que conduce nuestra vida. Por eso celebramos Eucaristía” Agradeciendo al Señor porque nunca nos ha abandonado.

“Aunque en Cochabamba sufrimos tantas desdichas, tanto odio, familias que se destruyen, Tú nunca nos has abandonado, por eso te agradecemos” dijo monseñor, frente al pecado y dolor que se vive con los feminicidio, flagelo de niños. Agregó que también la traición de Judas se hace presente en este 2018, que esas actitudes existen y el mal está presente, con la división.

Remarcó que frente a todo el dolor y sufrimiento el Señor ha querido quedarse con nosotros en la eucaristía, compartiendo la cena con nosotros repartiendo su propio cuerpo para nuestro alimento. “Por eso decimos gracias Señor.

Subrayó que también en esta noche el Señor nos regala algo más precioso, el don del amor y del servicio. Como signo que es posible el amor en este mundo, que es posible erradicar el odio y la separación convirtiendo los corazones al Señor. “Que nos reconozcamos como hijos de un mismo Padre, aunque seamos diferentes”.

“El Señor mira nuestra vida y se inclina a nuestros pies diciéndonos mira cuánto yo te amo, cuánto te quiero, cuánto te respeto, cuán importante eres para mí. Quiero amarte hasta dejar la sangre por ti. La cruz nos tocaba a nosotros, e el Señor que ha querido ponerse en nuestro lugar. Es el señor que lava amorosamente nuestros pies, y amorosamente besa nuestros pies. Que inclinándose ama profundamente y sigue en medio de nuestra Cochabamba en medio de nuestras familias”.

Monseñor Oscar invitó a acoger este mensaje, para servir a quien más necesita. “A quién tengo que lavar los pies: a lo mejor es el viejito que está en casa, a lo mejor es el hijo rebelde que hoy no sabemos dónde está y te hace sufrir; a lo mejor es el vecino que no lo soportas, o aquel que te ha hecho tanto daño en la vida y no quisieras verlo nunca más”. “Tenemos que pensar a quién debería inclinarme y lavarle los pies, imitando a Cristo Nuestro Señor”.

Carta Pastoral 2017

pcp

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