Sábado 23 Junio 2018

Este pasado 2 de febrero se celebró la XXII Jornada Mundial de la Vida Consagrada. En nuestra Arquidiócesis se vivió una Celebración Eucarística, con gran participación de consagrados y consagradas.

La celebración estuvo presidida por Mons. Oscar Aparicio, y concelebrada por Mons. Tito Solari, Vicario de la Vida Consagrada; P. Carlos Curiel Vicario General y una decena de sacerdotes.

Durante la homilía Mons. Oscar recordó la importante misión, de llevar la luz de Dios a todos los hermanos. Valoró la misión que realizan en sus carismas particulares, pero también dijo que lo más importante en la misión de consagrado es que los demás vean a Dios en cada uno.

TEXTO Y VIDEO HOMILÍA COMPLETA DE MONS. OSCAR APARICIO

Muy amados hermanos y hermanas, quisiera volver a subrayar lo que he dicho al inicio: es muy significativo que nos reunamos acá, en esta Catedral, los consagrados, Esta es la Eucaristía, es el motivo fundamental de esta noche. Tiene un profundo sentido porque es la vida consagrada que junto a toda la Iglesia, en representación también de esa Iglesia Diocesana damos gracias a Dios por este hermoso don de la vida consagrada, presente en esta Iglesia local, en Cochabamba. Por eso, que hayan venido, tiene un significado profundo y muy bueno para hacer testimonio a los demás.

No hemos venido solamente para cumplir una invitación, sino sintiéndonos de verdad, aquellos consagrados, que han recibido un don, vivimos esta consagración en medio de una Iglesia Local y por lo tanto, agradecemos profundamente aquí en esta Iglesia madre, en la Catedral, agradecemos por este hermoso y gran don del regalo de la consagración, que radica ciertamente en lo que podemos escuchar. Así como radica en nuestro ser de bautizados en el Señor Jesús, la vida de consagrados radica en esta presentación del Niño Jesús, no por nada se ha querido instituir en este día, el día internacional de la vida consagrada en esta festividad, en la Presentación del Señor.

Que la conocemos, por nuestros fieles, por la Virgen de Candelaria, hay mucha devoción en parroquias y comunidades en esta Iglesia Local como que tiene una predominancia, diríamos así, de la Virgen de Candelaria. Pero el sentido profundo por tras de esta hermosa y gran figura de nuestra Madre la Virgen María, aparece precisamente este Señor que es presentado, que es consagrado en este mundo, para vivir en este mundo y testimoniar la presencia de Dios.

El Evangelio habla también de esta luz, Simeón ve esta luz que alumbra a la humanidad. Por eso también es interesante el sentido de haber dejado el nacimiento (aquí en la Catedral) hasta el día de hoy. Alguno dirá perlo la navidad hemos pasado ya hace rato, por supuesto que sí. El tiempo ordinario ya hemos entrado en la cuarta semana, sin embargo hay esta hermosa y bonita tradición de mantener hasta el día de hoy, en la Presentación del Señor, o cuando se anuncia la luz de las naciones, que debe brillar, Así como los pastores, Simeón vuelve a recalcar aquello, por tanto tiene aquel sentido.

Hermanos míos, yo quisiera sobretodo dar gracias a Dios por la presencia de todos y de cada uno de ustedes en esta Iglesia. Ciertamente cuando uno se mira así mismo, peor todavía se ve sus debilidades, ve su pequeñez, sin embargo el hecho de vivir una consagración en la Iglesia en este mundo, aquí en esta Arquidiócesis. En realidad estamos siendo participes también de este anuncio de salvación que llega a todo ser humano.

Siempre lo hemos recalcado, creo que ya tenemos como slogan, que la presencia de la Vida Religiosa de Consagrados en una diócesis, en una parroquia, en una comunidad es siempre un tesoro y es un don. No nos equivocamos pero de verdad damos gracias a Dios porque aquí en Cochabamba es particularmente especial. La presencia cada uno de ustedes en su pobreza, en debilidad, o también a veces uno repite cuando mira y dice, yo en que contribuyo. En realidad es una presencia de Dios. Hombres, mujeres de Dios, del Espíritu de Dios. Para ser luz de esa salvación del Niño Jesús llega a nuestra gente, a nuestras familias, a nuestras comunidades.

Son por tanto ustedes un anuncio elocuente también de esta Vida Consagrada. Esperemos también que sea con mucha alegría, con mucho testimonio, con mucha transparencia, siendo luz para las gentes. Así como radica nuestra consagración al Señor Jesús presentado al templo.

El Testimonio del justo Simeón y el anuncio de la profetiza Ana, nos debe también a nosotros inmiscuir en esta historia de salvación. Historia de Salvación que tiene un rostro concreto, que se hace visible aquí en la presencia de ustedes en esta comunidad, en esta Arquidiócesis, por tanto creo que nuestra celebración tiene este primer sentido.

Damos gracias a Dios como Iglesia particular por la Vida Consagrada, presente en medio de nosotros, que se traduce con nombre y apellido en cada uno de ustedes. Por otro lado hermanos míos el hecho de la gran diversidad que podamos tener, a veces nos hace pensar que cada uno va por su mundo, sin embargo estamos unidos a un cuerpo, a una comunidad, a una Iglesia.

Que también representaba en María, de hacer justamente esta Iglesia Local, particular. Su diversidad no es desunión, su diversidad es comunión. En la diversidad necesitamos vivir esta unidad en el Señor. Y por eso quiero agradecer también por su presencia en nuestra Iglesia Local.

Pero también invitarles, así como decimos también en la Carta Pastoral “Que todos sean uno”. Necesitamos contribuir en este espíritu de comunión, en este espíritu de unidad somos un pueblo de Dios, el cuerpo del Señor. Somos aquellos que ciertamente siendo luz desde nuestra vida consagrada, anunciamos también lo que la Iglesia anuncia aquí en medio nuestro. No son cada uno en su particularidad, somos algo más grande, de esta familia, diríamos así, llamada Iglesia Arquidiocesana. Por tanto hermanos la invitación vuelve en esta diversidad, en este acontecimiento grande que estamos celebrando.

Y por último hermanos, les invito a ser esta luz transparente, así como el Señor. La gente dirá muchas cosas de nosotros, de todo se habla, ¿no es cierto? Incluso a veces resaltar defectos, también esto es verdad. “Este curita, esta monjita”, pero en realidad si hablaran bien de nosotros, al menos en una cosa, “porque me ha escuchado he sentido en paz”, “porque representa a Dios”, “porque estar cerca de él o ella es entrar en una serenidad y descubrir a Dios”. Ya sería bastante y suficiente.

La mayoría de ustedes, tiene una obra y una actividad muy ardua, muy productiva. Muchos, en el campo sobretodos de tipo social, en la misericordia y en la caridad, que bien. Ya eso dice mucho de la Vida Consagrada en Cochabamba, pero bastaría que digan “esta presencia me ha acercado a Dios”. Por eso doy gracias nuevamente a Dios, doy gracias de cada una y de cada uno de ustedes presentes, consagrado aquí en esta familia Arquidiocesana.

Paso la palabra a Mons. Tito que hace 3 años acompaña a la Vida Consagrada, esta tarea ardua, pero que le gusta. Es el Vicario de la Vida Consagrada, es el encargado, la verdad estar en esta Arquidiócesis tan grande, yo no puedo estar acompañando ustedes, pero Mons. Tito sí, y lo hace con tanto cariño, con tanta competencia, por tanto, con el yo llego también hasta ustedes y hacemos también un lazo de comunión fraterna en esta Iglesia.

 

Carta Pastoral 2017

pcp

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