Viernes 14 Diciembre 2018

El tercer Domingo del Tiempo Ordinario Mons. Oscar Aparicio, Arzobispo de Cochabamba, durante la Eucaristía dominical invitó a oír el llamado del Señor que constantemente nos hace y hacer presente el Reino de Dios en este mundo.

El Arzobispo mencionó que es una palabra que nos invita a vivir la vocación del cristiano de seguir al Señor. “Es el llamado que el mismo Señor hace a todo el género humano, a ser parte de este Reino de Dios”. “Que teniendo al Señor, no solo como el Maestro y Señor sino como aquel que habita en nuestra vida, que conduce nuestros pasos, que ilumina nuestro caminar, es el que nos da alegría y nos da sentido”. Expresó que el Señor nos invita, en la libertad, de convertirnos en discípulos misioneros o rechazar la invitación.

Remarcó que al inicio de la vida pública del Señor, al inicio de su misión, las palabras de invitación son, que el Reino del Señor está cerca, conviértanse. “Dios en este mundo está presente, quien conduce la historia es Dios, quien ha creado este mundo y ha creado al ser humano es Dios. En las manos de Él habitamos y somos conducidos” refiriéndose a que hay un plan de parte de Dios para el ser humano. “Este Dios en este mundo deberá reinar”.

Destacó la importancia de un Dios que siendo padre, exige a sus hijos puedan reconocerse hermanos entre ellos. “Por eso la división, la fragmentación. Por eso el hecho de no reconocerse entre hermanos, u odiarse es reprochable. Peor todavía si se pretende dividir a un pueblo, esto, es condenable, no es producto del Reino de Dios.”

Enfáticamente mencionó, que, incentivar al odio y la violencia es condenable, pues no es la acción de Dios. “Lo peor que puede existir en este mundo es la guerra fratricida, de no reconocerse como hermanos”.

Refiriéndose al pueblo de Nínive, de la primera lectura, mencionó que es un pueblo que vivió bajo sus fuerzas, bajo su poderío y se corrompió. “Se ha alejado de los planes de Dios”. Sin embargo el pueblo se convierte, cambia de proceder". “Reconocer que somos limitados, reconocer que estamos dependiendo del amor de la justicia de Dios, no de nuestros planes, no de nuestro dinero, de nuestras constituciones, no de nuestros estatutos, poder económico, de nuestra inteligencia o de nuestros títulos. Convertirse es mirar a Dios, reconocerse como hijos, no como si fuéramos dioses”.

En relación a ello señaló “Conviértanse que el Reino de Dios está cerca, es propiamente darse cuenta que los destinos de la patria y de cualquier familia está también en este reinado de Dios, que nos ha ofrecido”

Invitó a cumplir la misión del creyente, de hacer presente el reino de Dios en este mundo: “Si estamos rezando por la paz en Bolivia, por la unidad en Bolivia, hacemos bien. Es parte de nuestra vocación. Si nosotros levantamos la voz diciendo que no queremos el odio, la fragmentación, que no aceptamos el hecho que se empiece a querer dividir a un pueblo para beneficio de pocos, está bien lo que podamos hacer”. “Si hemos caminado por las calles para decir que queremos el respeto profundo a la vida y queremos leyes justas, que puedan también ayudarnos a nosotros y no a dividir”.

Concluyó diciendo: “Pidamos por nuestros gobernantes, que escuchen esta palabra. Pidamos que seamos constructores de una sociedad justa, fraterna, al modelo del Reino de Dios”. “Aquí se trata de reconocer que Dios nos ha dado principios fundamentales para también gobernar una ciudad”.

Carta Pastoral 2017

pcp

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