Domingo 17 Diciembre 2017

Nuestro Pastor, Mons. Oscar Aparicio, durante su homilía, en la Eucaristía dominical celebrada en la Catedral Metropolitana de Cochabamba; invitando a poder estar atentos en aquello que realmente es importante.

Recordó que todos estamos destinados a dejar este mundo e ir al encuentro de Dios, y que con ello estamos en la necesidad de poner nuestras prioridades en los importante y no en las cosas terrenales. Que debemos estar alejados del egoismo, la apatia y toda distracción que nos aleje de lo central que es la comunión con Dios, en la eternidad.

Muy amados hermanos y hermanas, este domingo de la 32 semana de la liturgia ordinaria hacia el final de año litúrgico, nos acerca a la gran festividad de la proclamación del Rey del Universo. Reconociendo que es el Señor que domina todo, es el Señor en su poderío y en su reinado que este mundo y el más allá también Él reina. Y es este nuestro destino final.

De alguna manera hoy la segunda lectura está asegurando también nuestro futuro. Es el anuncio de Pablo a la comunidad de Tesalónica preocupado con qué pasa con los fallecidos que han pasado a otra vida, que se preguntaba qué será de ellos. Es el mismo Pablo quien los consuela y dice: nuestro camino es hacia la resurrección, Cristo no ha muerto en vano. Cristo ha resucitado y por tanto nuestro camino y la salvación que Él ha conquistado para nosotros es justamente esto. Vamos al destino final seguro. Vamos a pie seguro.

El amor de Dios es fundamental en la vida nuestra. Como también ya hemos dicho aquí, nosotros hemos salido de las entrañas de Dios. Hemos sido creados en este amor infinito de Dios. Peregrinamos en este mundo y retornamos al corazón de la misma trinidad de Dios. Por tanto nuestro camino va hacia allá. Ya aunque esto ya es un vislumbrar, viene a nosotros lo que es el más allá, o por lo menos es lo que se nos ofrece.

En realidad la Palabra nos indica una cosa fundamental, el cómo vivir en este mundo. El cómo enfrentar nuestra vida, de seguimiento al Señor de discípulos misioneros en este mundo, construyendo también el Reino de Dios. No podemos vivir de manera ausente o como que alienados, o pensando solo en el futuro. O vivir de muchos miedos o de un espiritualismo, como anhelando solo llegar allí sin trabajar en el hoy.

Mi alma ansia al Señor, decía el Salmo Responsorial y es una indicación por tanto y aquí hermanos se trata de una actitud fundamental. La Palabra nos proporciona hoy algo muy serio como una hermosa y grande luz. Hay que estar atentosos hacia lo que viene, agradecidos por lo que el Señor nos ha traído, pero también tensionados en este mundo, a cuanto más nos llenemos del Señor. Cuanto más lo reconozcamos en esta vida. Cuando este Espíritu haga su obra inunda nuestro ser siempre mejor.

Este camino de peregrinaje en este mundo de todos nosotros, en síntesis va también a responder el gran amor que Dios nos tiene. Con actitudes, con nuestra fe y con nuestra esperanza. A reconocer al Señor que está aquí con nosotros. Por eso la Primera Lectura se pone hoy para nosotros como un gran imperativo.
Que es lo que hay que desear, que es lo que se debe buscar en este mundo. Que es lo que nos ha dado como posibilidad e instrumento para caminar también nosotros acá. La sabiduría que es propia de Dios, se nos regala como un don también a nosotros. Hermanos en síntesis la sabiduría no es otra cosa que descubrir esta presencia de Dios en nuestra existencia, en este mundo.

Aunque existe adversidades, existen también enfermedades o males; es fundamental reconocer que también Dios nos está acompañando. ¿Quién es el sabio en este mundo? Aquel que sabe lo que es y quien ha prometido la salvación. Aquel que se reconoce en su debilidad y que aliado a Aquel a quien le ha prometido paso seguro, camina junto a Él.

Por eso hermanos ya son preámbulos enormes de buena noticia, de consuelo. Parece escuchar a Pablo que dice consuélense con estas lecturas, consuélense con el modo de pensar, consuélense que este modo de ser.

Y el Evangelio todavía va más allá que nos propone varios otros aspectos que me gustaría también subráyalo, como actitudes fundamentales en la vida nuestra. Tratemos de repasarlos un poquito. Primero ya parece esa forma de Jesús de predicar de anunciar el Evangelio, de alumbrarnos o iluminarnos lo que es nuestra vida de seguimiento al Señor en este mundo, que se trata de instaurar el Reino de Dios. Primera cosa en la parábola que Él presenta estén atentos. Vivan ciertamente en esta esperanza que nos toca vivirá vivir más allá, pero vivan atentos. Centrados en lo importante, atentos a lo que tienen que hacer.

En el caso de estas vírgenes son diez, cinco sabias y cinco necias, así presenta la parábola. Modo de vivir diferente. Estas sabias han previsto, han trabajado bien, han reunido lo que es fundamental para su vida. Han estado atentas, en lo que les toca hacer, porque la costumbre en Israel sabemos que es esta, cuando había una boda: se elegía unas doncellas que debían acompañar todo el cortejo, y la lámpara era fundamental. Pero si el esposo tarda, hay que tener suficiente aceita para que la lámpara se quede prendida.

En el caso de estas prudentes han trabajado bien, han reunido lo necesario han estado atentas, concentradas en su labor en su tarea. Son doncellas que van acompañar un cortejo y esperan al novio. Tiene la energía suficiente, tiene la sabiduría, tiene la amplitud suficiente. Han hecho bien las cosas, y esa es la invitación a nosotros hoy, en el seguimiento y la construcción del Reino de Dios. A que estemos centrados, atentos fundamentalmente en aquello que es necesario, o más importante.

¿Por qué las necias no tienen el aceite suficiente? Distraídas a lo mejor en otras cosas. Recuerdo algunos domingos atrás, yo les había dicho algunos pecados que creo que hay hoy en nuestra sociedad. Uno es el egoísmo, un profundo y grabe egoísmo en nuestras sociedades. Centrados en sí mismos, inclinados en nuestro propio ombligo. Encorvados en aquello, sin capacidad de salir.

El otro grave problema es una gran apatía, no me importa nada, o un relativismo que puede estar tan creciente que da lo mismo una cosa de otra. Hoy día hay gente que se pone tan orgullosa, esto es mi derecho, eso es que me importa o cosas por el estilo, quitando a Dios del medio o quitando a los hermanos del medio.

El otro grave problema hermanos míos, es la distracción distraídos en miles de cosas, o porque se nos propone miles de cosas en nuestro diario vivir. O porque buscamos afanosamente ser feliz, pero erróneamente en tantísimas cosas, una felicidad que se esfuma de la mano como si nada. Si alguien ha pensado que la belleza es algo fundamental, pero hermanos míos, tarde o temprano se nos cae. Porque aunque hubiéramos sido bien bonitos a los 15 años a los 30 ya no somos y a los 60 menos todavía. Si has pensados que las arcas de su depósito en el banco va durar para siempre, basta una pequeña crisis y todo se vacía.

O vivimos concentrados en algo seriamente, buscando lo fundamental o hermanos, estamos perdidos. Sí, estamos distraídos en miles de cosas, esas necias estaban distraídas en tanto, sin prepararse real y verdaderamente. Pero hermanos que propuestas bellas. Primera cosa estar atentos, buscando y teniendo lo fundamental en la vida.

El esposo llega. Se escucha una gran voz, ya llega el novio, viene el esposo. Hermanos míos nosotros estamos creados para la comunión y el desposorio con nuestro Dios. Estamos llamados a la eternidad, somos hijos e hijas de Dios y un Dios que nos ama profundamente. Si el amor en este mundo ya nos hace feliz, sacia nuestras ansiedades, estamos caminando a ese gran desposorio, estas bodas del Señor.

Llegará un día que también nos anuncia a nosotros, de manera personal y también con humanidad. Llega el esposo, salgan a recibirlo. Por eso Pablo incluso, cuando habla de la muerte dice: como no quisiera que ya llegase, como no me gustaría que esté presente. Hoy el Salmo dice cuanto anhela mi alma al Señor. Caminamos hacia esto.

El esposo viene, que nos encuentre preparados, que nos encuentre centrados en lo fundamental. Que nos encuentre sabios en nuestra manera de vivir el hoy. ¿Por qué? Y al final la última propuesta de la parábola de hoy, no saben cuándo vendrá el señor. En buena hora. Hay que tener estas actitudes, porque cualquier momento, cuando menos lo pensemos el Señor viene. Hermanos míos, hermanas mías acojamos esta Palabra, caminemos bien, buscando lo fundamental. Que el Señor les llene el corazón y les haga testigos de la alegría del Evangelio, que hoy tanto la Iglesia proclama, amen.

Carta Pastoral 2017

pcp

Video destacado

Radio Arquidiocesana San Sebastián

 

El Santo Padre

21291193 1578820515513689 1493237507 n

21269628 1578820512180356 456139167 n