Sábado 21 Octubre 2017

En la celebración de las 8 de la mañana en la Catedral de San Sebastián, P. Carlos Curiel, Vicario Genera, en su homilía, destacó el amor de Dios como don sublime, pese a que nosotros no entendamos a este Dios; Él nos ama y nos acompaña.

También destacó la actitud como cristiano, seguidor del Señor, frente a su Palabra. Pues con la sagradas Escrituras, es cómo Dios nos habla y nos invita a conocerlo, así poderlo entender. Haciendo referencia a este mes dedicado a la Biblia.

 

Homilía P. Carlos, 24 de septiembre de 2017.
Todo conocimiento humano. Y es por eso que decimos que Dios es ministerio. Pero no le temamos la palabra misterio, ni al mismo misterio como tal. El misterio nos invita a entrar en él y descubrir la belleza que hay en él. Y nos damos cuenta que nos cuesta comprender el pensar y el actuar de Dios. Como lo veíamos hoy en la parábola como nos presenta el Señor Jesús para descifrar y ayudar a descubrir cómo es nuestro Dios y quién es nuestro Dios.

A quién de los presentes aquí no le pareció que el actuar del dueño de la viña era injusto. Pagarle lo mismo a los que han trabajado una hora que a los que han trabajado ocho. Nos parece desde nuestras categorías humanas injusto.

Pero el Señor es claro cuando le dice amigo, como me llamas injusto si nosotros acordamos en un denario. Que te cuesta ver que yo le quiero dar al último que contraté lo mismo que te he dado a ti. ¿Acaso tienes envidia de que soy bueno? Pensemos un poco en esto y pensemos lo que ha ocurrido en nuestra vida cotidiana.

Actuaciones de un Dios que es amor, y que es un amor indescriptible y que es un amor que a veces no comprenderemos del todo desde nuestras categorías humanas. Seguiremos poniendo a Dios a pensar y actuar como nosotros lo hacemos. Entonces nos encontraremos con Dios, ante la injusticia, y vemos cómo este Dios no actúa con amor pleno. Y nuestro Dios es un Dios con amor indescriptible, que es amor que se abaja al humilde y al sencillo para desbordar en amor, incluso con aquellos que nos pueda parecer no lo merecen.

El amor de Dios no se merece, el amor de Dios ya lo tenemos. Como tantas veces lo dice aquí, Dios nos ama no porque nosotros seamos buenos, no porque lo hagamos cosas buenas. Nos ama porque Él es bueno.

Descubramos este Dios bondadoso y misericordioso. Descubramos a este Dios a quien buscamos en la cotidianidad de la vida, en el actuar de la familia, del vecindario, de la comunidad. Busquémoslo y dejemos que también sus planes impregnen también nuestra vida, de amor de sencillez de humildad para construir familias y comunidades en el amor, en el respecto y en la reconciliación, en la expresión de que el Señor nos dice en su Palabra.

Lindo el mes de septiembre, donde nosotros deberíamos hacer una revisión como hemos tratado con la Biblia. Como nos hemos metido con la Biblia. O el mes de la Biblia pasó como cualquier mes. Que este mes haya sido una fuerza nueva que hemos recibido para seguir encontrando a Dios en su Palabra. Para seguir encontrando a Jesús camino, verdad y vida en esta Palabra tan linda, donde refleja la bondad, la misericordia, la compasión y el amor que Dios nos tiene.

Por eso digamos como en el Salmo, el Señor está cerca de aquellos que lo invocan y es justo en todos sus caminos. Invoquemos al Señor de verdad con nuestro corazón, desde nuestro amor y descubriendo el amor grande que Él nos expresa a lo largo de nuestra vida.

Descubramos en la sencillez de la vida y en la cotidianidad del encuentro con el hermano en el respecto en el cariño y en ese encuentro donde nos enriquecemos también a través de la vida de todos y cada uno de los hermanos.

Esto será posible se decimos como Pablo e internalizamos esta palabra, para mí la vida es Cristo, no hay nada más. En Cristo encuentro la verdad, en Cristo encuentro el camino a seguir, en Cristo encuentro la vida plena para mí para la familia para la comunidad.

Queridos hermanos, dejemos impregnar del amor de Dios, para que nosotros seamos como nos decía el lema del año jubilar extraordinario de la misericordia: seamos misericordiosos como el Padre y compartamos la alegría del evangelio con todos nuestros hermanos.

Animémonos mutuamente en este camino. Vamos a buscar estos caminos donde al encontrar entre nosotros en nueva fuerza del amor de Dios, para vivir esta alegría del evangelio. No dejemos desperdiciar estas oportunidades para manifestar el amor, la misericordia, la compasión y el amor de Dios en el seno de nuestra familia, de nuestra comunidad y de nuestra querida Cochabamba.

Que el Espíritu Santo siga animando los corazones de cada uno de nosotros para que seamos los cristianos católicos que necesita nuestra Bolivia, nuestra Cochabamba. Constructores de comunidades en la justicia, en la paz y en el amor fraterno. Que Dios nos de esta fuerza siempre, Amén.

Carta Pastoral 2017

pcp

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