Domingo 20 Agosto 2017

Mons. Oscar Aparicio, durante la misa del domingo XIV del tiempo ordinario hizo referencia a las lecturas explicando el amor de Dios que quiere hacer parte de la vida de todos. Que la verdad está sobre cualquier ideología, a cualquier acto del mundo que destruya la buena noticia. Pidió además tener valor para ir contracorriente que conlleva lleval el evangelio.

Homilía Mons. Oscar, domingo 9 julio.
Este domingo la primera exclamación que resalta es de bendición hacia Dios Padre. Normalmente nosotros estamos acostumbrados a que la bendición llegue a nosotros, pedimos siempre la bendición, que Dios nos bendiga, que diga bien de nosotros, que hable bien, que nos haga llegar sus buenos augurios para que todo vaya bien, que bendiga y guie nuestros pasos, que nos acompañe, es una actitud muy normal, nuestra de creatura que reconocemos que si Dios nos bendice y nos acompaña todo irá bien.

Pero, por otro lado también existe la situación de que nosotros seres humanos, nosotros como hijos e hija de Dios, nosotros que caminamos en este mundo podemos decir también bendito seas Tú oh Padre. Reconocemos la manera de obrar de parte de Él. Reconocemos que Dios es bueno, reconocemos que, su obra, y su plan es bueno y perfecto, también para nosotros. Lo bendecimos lo alabamos, lo exultamos, aclamamos su nombre, como lo hemos hecho en este salmo responsorial. Y bendeciré el nombre del Señor eternamente, alabado y bendecido seas Tú Señor oh Dios, esta es nuestra exclamación. Les invito que también nosotros, reconociendo la grandeza de Dios, el nombre de Dios, reconociendo la obra de Dios en medio de nuestro mundo y de nuestras vidas, lo aclamemos así como lo hace la liturgia de hoy día. Que esta sea nuestra primera actitud de alabanza y bendición a Dios Padre.

Lo segundo que aparece en esta Escritura es un anuncio de salvación, de esperanza, así dice Zacarías el Profeta. Hay profetas que tienen la labor, no fácil, de anunciar la desgracia o anunciar lo que ha de venir como pesar al pueblo. Zacarías tiene estos privilegios de anunciar una buena noticia en decir al pueblo que Dios va cumplir su alianza, que Dios es siempre fiel, que su plan perdura para siempre. Esto hermanos tiene que poner nosotros en gozo y alegría. Bendecimos el nombre del Señor porque hoy podemos volver a ratificar, que lo que Dios ha elegido para nosotros, el plan Suyo es tan bueno que será cumplido. El ser humano que ha sido llamado, convocado a vivir en este mundo, vivirá eternamente. Somos peregrinos en este mundo.

Nosotros hemos nacido de las entrañas mismas de Dios. Pasamos por este mundo, mas retornamos al corazón de Dios. No hemos sido creados para desaparecer. O para estar unos pocos años en este mundo, que al fin y al cabo se apagan pronto. Se acaban rapidísimo. Uno cuando tiene 14 o 15 años se quiere comer el mundo y dice desesperadamente, ¿Cuándo cumpliré 30? Cuando será mayor de edad. Y cuando uno ha pasado los 50, dice cómo se va rápido la vida. Es que es verdad hermanos míos: el peregrinar en este mundo es corto, pero hemos sido creados para la eternidad. Enclavados en el amor de Dios y pese a las situaciones difíciles que tiene este mundo, que vivimos en este mundo, Dios permanece y permanece fiel a su promesa, a su alianza.

Hermanos me recuerdo la pascua de este año, nos debatíamos entre guerras y malas noticias. Entre bombas y enfrentamiento entre seres humanos, de muerte presente en este mundo. Y decíamos que pese a esta situación tan contraria, Jesús ha resucitado, Jesús vive, este es el anuncio de la alegría. Hoy también, bien, viene la palabra del Apóstol que nos anuncia la resurrección. Que anuncia la vida, que anuncia a un Dios que es fiel, que permanece fiel, un Dios que llevará adelante también su plan. Porque nos ama, porque ha apostado por el ser humano. Porque ha apostado por ti y por mí. Porque aún que hemos dado muchas veces la espalda a Él, El sigue amándonos y perdonándonos. Es misericordioso y todavía confía en nosotros. Este Dios es así y viene anuncia en sencillez su palabra, a realizar su obra. Viene sentado en un pollino, en un asnito, en humildad, contrariamente a lo que nosotros podemos pensar, que el poder en este mundo debería ser con estruendo grande, bandas y platillos. O que el poder debería demonstrar con mucha fuerza y violencia, para instaurar algo aquí; y eso es lo que las naciones y poderosos se debaten en esta situación y nos equivocamos. Porque la palabra de Dios el reinado de Dios no es en este estilo. No es que unos cuantos tienen que dominar y otros tantos tienen que obedecer.

No es que la ideología tiene que imperar frente a la verdad que ha sido proclamada. La corrupción hermanos míos es un flagelo en nuestra humanidad. La división es un pecado, la muerte del inocente es algo que nos sorprende y que debería hacemos llorar profundamente. El enfrentamiento entre hermanos y la violencia que viven nuestras ciudades, debería ser erradicada. El Señor viene anunciar un estilo diferente de reinado. Un Mesías que viene en sencillez, un Mesías que anuncia la paz, un Mesías que en humildad y simplicidad sobretodo destaca la vida de sus hijos e hijas, en paz, en armonía, en sencillez Reconociendo que somos hermanos, y no que uno tiene que estar dominando los otros.

Y por último el Evangelio anuncia algo fundamental, si ustedes han optado por el Reino de Dios, si ustedes que han sido mis discípulos que han sido enviados a anunciar el Evangelio, sepan que habrán contrariedades. Anunciar el Evangelio en este mundo es ir contracorriente. Vengan a Mí si están cansados y agobiados, carguen mi yugo porque mi carga es ligera.

Coraje entonces hermanos, vean como Dios nos invita a tantas cosas. Alabémoslo, bendigámoslo y renovemos nuestra fe sabiendo que el Señor va cumplir su alianza y la va llevar adelante. Depositemos nuestra esperanza en Él. Y si hay que anunciar el Evangelio también en contrariedades que el Señor sea nuestra fuerza. Y carguemos aquello que el Señor nos invita hacer, pero con entusiasmo y alegría, sabiendo definitivamente que con el Señor todo es posible. Que pese a estas realidades contrarias también que vive el mundo, Dios anuncia su paz, anuncia su Reino que estará presente también en este mundo.
¡Amén!

 

Video destacado

Radio Arquidiocesana San Sebastián

 

El Santo Padre