Sábado 23 Septiembre 2017

El ser Iglesia en salida, que tanto incentiva el obispo de Roma, tiene que partir de algunas preguntas: ¿Para dónde? ¿Con quién? ¿A favor de quién?

Las CEBs son conscientes de que el actual es un tiempo de búsqueda, en un ambiente donde el clericalismo y auto-referencialidad eclesial, llevan a un sentimiento de estar como ovejas sin pastor. A esto se refería Francisco de Aquino Junior, sacerdote y profesor de Teología, quien hacía una lectura histórico-teológica de la vida de la Iglesia en los últimos cincuenta años y de las consecuencias del modelo eclesial asumido desde la década de ochenta y el empeño del Papa Francisco por cambiar esa dinámica, aspectos en los que también insistía el profesor Sergio Coutinho. Desde ahí, el ser Iglesia en salida, que tanto incentiva el obispo de Roma, tiene que partir de algunas preguntas: ¿Para dónde? ¿Con quién? ¿A favor de quién?

Es asumido por las CEBs que hoy son una minoría teológica y eclesiológica, que no son la única expresión profética del Reino, que deben buscar el consenso, que no pueden diluir el espíritu, carisma e identidad dentro de la realidad contemporánea y que son Iglesia pobre y de los pobres, colocando a los excluidos, las minorías y el seguimiento de Jesús de Nazaret como elementos centrales.

El camino a seguir debe partir de un proceso de formación de los laicos y laicas que animan la vida de las comunidades, desde una perspectiva bíblica y teológica que coloque la Palabra de Dios en el centro de la experiencia comunitaria, impulsando los grupos de reflexión bíblica. Hacerse presente en las bases con nuevas metodologías es un desafío urgente, teniendo en cuenta las experiencias bien sucedidas de vida comunitaria y aprovechando los vientos favorables llegados con Francisco y que han permitido que vuelvan a cobrar protagonismo las intuiciones eclesiológicas formuladas en el Vaticano II y Medellín.

Las CEBs apuestan por una eclesiología participativa, en la que los consejos pastorales sean más valorados, comunitaria, ministerial, laical, ecuménica, aspectos defendidos en el Vaticano II. Insisten en la necesaria incorporación de los jóvenes y otros actores sociales y en el imperativo de abrazar el cuidado de la Casa común y de los frágiles del mundo.
A partir de estas ideas surgen algunas preguntas, como la que formulaba en su intervención el sociólogo Pedro Ribeiro de Oliveira, quien cuestionaba si las CEBs todavía son comunidades eclesiales de base, si no han dejado de ser aquello que Pedro Casaldáliga ya señalaba en 1989, definiéndolas como "la forma de toda la Iglesia ser", para convertirse en un movimiento espiritual a partir de los círculos bíblicos y la Teología de la Liberación. También la igualmente socióloga Solange Rodrigues, que forma parte del equipo de trabajo del ISER Asesoría, se interrogaba sobre si tiene sentido hablar de CEBs en una sociedad urbana, compleja y plural.

Las CEBs se posicionan como instrumento necesario y eficaz en la realización de la misión, de la que son destinarios principales la juventud, los empobrecidos y excluidos y las mujeres y en la que también se hacen partícipes los movimientos populares, las pastorales sociales y otras Iglesias, con quienes quieren asumir conjuntamente las causas de los pobres. Fueron compartidas diversas experiencias de trabajo en la periferia de algunas ciudades brasileñas y con aquellos que viven en las periferias existenciales, que constatan estas afirmaciones. Todo ello sin olvidar que vivimos en una sociedad y participamos de un lenguaje donde lo virtual cobra cada vez más protagonismo.

En este sentido, Raquel Rolnik, Profesora de la Universidad de São Paulo y ex-relatora de la ONU en cuestiones referentes al Derecho a una Vivienda Digna, después de analizar la realidad del mundo urbano, señalaba que las CEBs deben asumir el papel, a partir de su compromiso con la liberación, de ofrecer una lectura diferente de lo que está pasando, que sea fuente de esperanza y utopía. Y no sólo eso, sino que también deben mostrar para los movimientos populares que no están locos, ni solos y que son legítimas sus reivindicaciones.

De la reflexión en común surge la necesidad de revitalizar las CEBs, reviendo sus principios orientadores y metodológicos, siendo necesario un diálogo con la compleja realidad del mundo urbano, a partir de una perspectiva bíblica, en la que deben cimentarse experiencias de fe transformadoras, libertadoras y proféticas, desde un encuentro personal y comunitario con Jesús de Nazaret, valorizando la religiosidad popular y elaborando un discurso contrario al del mercado, que coloque el foco en la solidaridad, la vida fraterna, las reconstrucción de las relaciones comunitarias, el macro-ecumenismo, la ecología, la misericordia y la escucha del clamor de los sufridores, asumiendo el compromiso de luchar por derechos, que lleve a reafirmar la centralidad de los pobres y la práctica de la justicia. Todo ello basado en una articulación de la mística, la presencia, el testimonio y la profecía.

A decir verdad son muchos los elementos a ser reflexionados y, al mismo tiempo, muchas las preguntas que surgen a la hora de llevar a cabo un proceso evangelizador basado en la centralidad de los pobres y la lucha por la justicia. A eso intentan responder las CEBs de Brasil y de tantos lugares del mundo, especialmente de América Latina. Todo ello sin olvidar la letra de la canción con la que se encerraba el encuentro: "Nuestra alegría es saber que un día todo este pueblo se liberará, pues Jesucristo es el Señor del mundo, nuestra esperanza realizará".

Fuente: Religión Digital

Video destacado

Radio Arquidiocesana San Sebastián

 

El Santo Padre

21291193 1578820515513689 1493237507 n

21269628 1578820512180356 456139167 n