Miércoles 26 Julio 2017

Más de 1500 hermanos y hermanas se reunieron en Toco, para participar del XXXIV Encuentro de Catequistas y Comunidades Rurales.

Para cerrar esta gran actividad, se vivió la Santa Eucaristía que fue presidida por Mons. Oscar Aparicio, Arzobispo de Cochabamba, quien habló sobre las dificultades que lleva ser catequista, ser agente de pastoral, llevar la palabra de Dios a los demás; siendo muchas veces rechazados por los otros. Por ello invitó a no desanimarse, a no rendirse pues el Señor está siempre acompañando y protegiendo.

Texto de la homilía.

Muy queridos hermanos y hermanas, yo creo que de parte de Dios es una forma fantástica que nos ha permitido concluir el XXXIV Encuentro de Catequistas Rurales de toda la Arquidiócesis, con la Palabra que nosotros hoy anunciamos. Nosotros hemos escuchado en todo este tiempo que Jesús nos anima y nos dice que no tengamos miedo. Lo hace de manera particular diciéndonos que nos estamos abandonados. Yo no los voy a dejar no están solos, dejare el Espíritu, el defensor que les va a acompañar siempre. Yo nunca les abandonare, como el Buen Pastor que cuida de sus ovejas, que cuida de nosotros. Le interesa nuestras vidas, sobre todo en los momentos de mayor problema o adversidad. Nos ha prometido, por tanto no tengan miedo.

Hoy día, esta forma de animar a nosotros, los que estamos aquí, tiene una particularidad muy importante. No tengan miedo porque ustedes anuncian y extienden el Reino de Dios. No teman si ustedes han sido llamados a ser misioneros, testigos de la Palabra de vida que el Señor nos ha regalado. Si ustedes como catequista no transmiten su propia doctrina, no trasmiten su propia verdad, ni siquiera hace su propia obra. En realidad somos instrumentos del Señor. Somos aquellos que en nombre de Él, queremos extender en todo lo que corresponde nuestro mundo, queremos extender su Reino, su Palabra; anunciar su gran verdad.

Sabemos que esta verdad muchas veces es bien acogida. Hay catequistas con muchos años de experiencia. Hay mucha gente que escucha la Palabra de Jesús a través de ustedes, y lo hace de muy buena voluntad, la acoge, se convierte. Pero también sabemos que la Palabra de Dios no siempre es bien acogida, a veces tiene su rechazo; cumplir la misión, anunciar el Reino de Dios, no siempre es fácil. Por eso no tengan miedo, esa es la particularidad de hoy. Si ustedes cumplen una función, a veces adversa, no teman.

Es lo que hablaba en la primera lectura el profeta Jeremías, hasta sus amigos han salido en contra de él. O cuando Pablo denuncia el pecado. Hay cosas que no se quiere escuchar, por tanto se va contra el catequista o del misionero, o de aquel que está anunciando la Palabra. Por tanto si dan cuenta hermanos que hoy día el Señor está nos está diciendo para nosotros esto. A ustedes que son catequistas portadores que llevan la Palabra de Dios, no tengan miedo. Coraje hermanos, nuestra garantía está puesta en Él Señor. Él nos envía. Y Él nos dice, no tengan miedo, sigan con esta tarea, sigan con esta labor. Anuncien la Palabra y anuncien la verdad. Los primeros beneficiados van ser ustedes evidentemente, los que anunciamos esta verdad y esta extensión del Reino de Dios.

Lo segundo hermanos que aparece en la Palabra de Dios y que es característica de este encuentro. Sean testigos del Evangelio, sean testigos de esta gran verdad. Hagan esto con coraje y entusiasmo, aquí la cruz misionera nos esté acompañando. Son misioneros del Señor, anunciadores de su Palabra en nombre de Él. Somos enviados por el mismo Señor Jesús, hacer presente su vida y su resurrección. Hacer presente a Jesucristo en medio de nuestra comunidad, de nuestra familia.

Aquí en Valle Alto, en realidad en toda nuestra Arquidiócesis, los que están presentes de Oruro; estamos llamados, enviados a anunciar esa Buena Noticia. Hermanos míos yo creo hay que guardar en el corazón estas dos cosas, ¿no es cierto? No hay que temer es nuestra garantía, en nombre de Él anunciamos su Palabra. Lo hagamos con mucha alegría y entusiasmo porque somos testigos del Evangelio, somos testigos de la resurrección del Señor, eso es lo que estamos anunciando. Queremos dar a conocer a Jesucristo, no estamos detrás de ninguna ideología. No estamos haciendo proselitismo de ningún partido, de ningún grupo ni siquiera de un departamento. Estamos siendo testigos del amor de Dios y esto queremos dar a conocer a los demás.

De alguna manera esta Palabra nos envía también a nosotros, que al volver a nuestras casas, a comunidades, a nuestras familias, sepamos que el Señor nos acompaña, que Él mismo sostiene nuestra misión y el mismo está indicando el camino siendo catequista. ¿Hay catequistas hace 34 años? Hay uno hermano nuestro que hace 34 años está anunciando el Evangelio. Hace poquito hemos celebrado un cabo de año de Mons. Gelmi, misionero, catequista, anunciador enviado por el Señor, testigo que con coraje ha sabido anunciar el Señor. Todos estos, P. Crispin, P. Manfredo y a los catequistas que nos siguen acompañando.

Que El Señor entonces les conceda esta profunda alegría de tener al Señor y anunciar a los demás con coraje y entusiasmo. Sean testigos en medio de este mundo que nos invita o que está esperando que anunciemos también esta buena noticia.
Amén.

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