Domingo 20 Agosto 2017

En la homilía de la solemnidad del Corpus Christi, Mons. Oscar Aparicio pidió hacer presente a Jesús en cada realidad de nuestra vida, pues Él ha querido quedarse con nosotros hasta el final de los tiempos.

 

HOMILIA DE MONS. OSCAR APARICIO - MISA DE CORPUS CHRISTI
Muy amados hermanos y hermanas, esta hermosa festividad que hoy la celebramos tiene ya una larga tradición en nuestra Iglesia. Muchísimos años que ha sido instituida esta festividad del Corpus Christi. Pero también la tradición de la Iglesia referida a la presencia de Señor Sacramentado en la Eucaristía tiene una más larga tradición. Sin embargo cada año se actualiza. Quisiera subrayar este hecho fundamental que somos nosotros depositarios de una historia. De una tradición, somos parte de una hermosa y grande tradición, que la Iglesia ha ido conservando también en su interior, en su corazón y que cada año viene siendo actualizada.

Nos referimos a la presencia real del Señor. Aquel que se hace Eucaristía y Sacramento, como lo menciona también el mismo evangelio: “Daré de comer mi propia carne, daré de beber mi propia sangre”. La donación total, el amor profundo expresado en este pan y este vino, que se parte y se da de beber a los demás. Si nosotros hemos recibido de parte del Señor este hermoso don de su presencia; de un Dios que camina entre nosotros y que provee nuestras mesas. Esto nos capacita para decir a los demás; no solo como signo, sino que real y verdaderamente se hace presente el Señor de la vida. Lo que nos ha regalado Dios, podemos dar de conocer y de comer a los demás.

Lo que se nos ha dado, para que nosotros seamos un instrumento, lo queremos hacer también con la máxima humildad y el máximo respeto. Si los hemos convocado hoy para celebrar esa Eucaristía y acompañar a Jesús Sacramentado por nuestras calles, es para otra vez decir al mundo entero, que no solo que creemos en el Señor, sino que su presencia su dadivosidad, su amor profundo y su entrega, es real también en medio de nosotros; de nuestra familia, de nuestra comunidad, de nuestra sociedad; lo hacemos en comunión con el mundo entero. Si somos parte de esta tradición, somos parte también de una Iglesia, heredera del don también que Dios nos ha regalado. Somos aquellos que también celebramos junto a nuestras parroquias, junto a todo el pueblo de Dios en Cochabamba, pero también a nivel nacional, y diría también junto al Papa a nivel Católico universal.

Estamos anunciando que Jesús vive entre nosotros, que Jesús camina por nuestras calles y que a Jesús le interesa nuestras vidas. Sobre todo en los momentos de mayor dificultad Él nos acompaña. Jesús provee nuestras mesas y provee nuestros trabajos. Jesús nos regala la vida. Por eso hermanos otra vez tenemos que conectar esta tradición con otros eventos y otras situaciones que hemos tenido durante corto año que hemos atravesado ya. Aunque estamos en la mitad del año, en realidad. Hemos anunciado la vida. Hemos estado caminando juntos, para decir que respetamos profundamente la vida que es don de Dios. Y que nadie puede darse el derecho tomar una vida ajena. La vida es don de Dios y por tanto la queremos y la respetamos. La custodiamos, la defendemos. Así como queremos respetar el ser humano en toda su dignidad.

Esta festividad hermanos míos es como la síntesis de todo aquello que estamos celebrando y todo lo que Dios nos da. Si como Iglesia queremos caminar en unidad y hacemos todo el esfuerzo, invitamos también a nuestras autoridades a que busquemos el bien de todos. De que la unidad y la comunión con Dios Padre, Hijo y Espíritu. O la comunión con Jesús Sacramentado es esencialmente fundamental en este mundo y es lo que construye a los pueblos. No lo estamos diciendo simplemente porque hoy nos ha parecido. Sino que en realidad es un anuncio profundo que viene de Dios mismo. Él nos regala la vida y nos alegramos. Nos alegramos profundamente por todo ser humano que nace.

Tenemos una tradición que respetar, pero tenemos sobretodo una fe que defender. Tenemos una tradición que respetar porque sobretodo es Dios que está presente, es Jesús que nos acompaña. Por eso hermanos yo quería destacar al inicio la devoción de estos jóvenes y los afanes de estos jóvenes. Porque, pasar toda una noche haciendo esos mosaicos, ¿solo por arte? Solo para decir bueno pasaremos algo diferente. O es más bien para demonstrar algo fundamental: creemos en el Señor, anunciamos la vida. Unimos el esfuerzo y el trabajo, unimos el arte. Reconociendo que Jesús sacramentado nos acompaña. Cuánto alegra el testimonio de estos jóvenes construyendo estos mosaicos, para decir a Cochabamba y a toda Bolivia Jesús vive. Lo respetamos, lo honramos, este Jesús Sacramentado pan de vida y bebida de salvación es nuestra fuente, nuestra alegría y nuestra esperanza. Y hoy se cumple también en medio nuestro.

No solo es una tradición o algo que recordar, sino es un memorial, es decir, aquello que hoy vuelve a hacerse presente y actualizar. Por eso el 2017 es diferente al 2016, no estamos solamente haciendo recuerdos de hace 2017 años. Estamos haciendo memorial, Eucaristía de aquello que el Señor nos ha regalado.

Los invito también hermanos y hermanas, a todos, que tomemos alguna responsabilidad, también; a que construyamos nuestra sociedad en vista a la profunda fe que tenemos. Jesús que está presente en medio nuestro, Jesús que nos invita a ocuparnos de lo fundamental que vive en esta sociedad. Que el Señor nos acompañe. Que en esta procesión que vamos hacer, también Él pueda bendecir nuestros hogares y nuestras familias.

En esa procesión, en este caminar junto a Jesús Sacramentado podemos sobretodo descubrir que podemos ser discípulos del Señor. O sea, siguiendo el Maestro construir también esta sociedad, proveer en nuestras mesas el pan. Proveer el trabajo. Proveer el amor. Proveer la unidad. Promover y proveer todo aquello que sea para el bien también de nuestra sociedad. Porque hermanos míos la fe y la religión no está exenta de la vida. Tiene que ver con nosotros, con nuestras 24 horas de cada día. Y esto queremos proclamarlo y anunciarlo a todos. La Iglesia está presente como cuerpo místico del Señor, no está encerrada en las sacristías. Que el Señor nos ayude, Jesús Sacramentado que camina junto a nosotros bendiga nuestros hogares y provea nuestras mesas. Que así sea.

Video destacado

Radio Arquidiocesana San Sebastián

 

El Santo Padre