Jueves 21 Septiembre 2017

Mons. Oscar Aparicio celebro la Misa en la Parroquia San Pedro, Cochabamba, en comunión con el Papa Francisco y con toda Iglesia, agradeciendo el centenario de la aparición de Nuestra Señora de Fátima, como también, por la canonización de los pastorcitos Francisco y Jacinta.


HOMILIA DE MONS. OSCAR APARICIO – 13 DE MAYO DE 2017
Muy amados hermanos y hermanas, es muy particular la festividad de hoy para nosotros, y en la realidad para todo el mundo. Estamos en comunión con los 100 años de aparición de la Virgen de Fátima a estos tres pastorcitos. Pero también en comunión con el Papa Francisco, ha rezado de manera silenciosa, respetuosa delante de las tumbas de Jacinta y Francisco. Y también la canonización de estos dos pequeños pastores.

Es muy particular, los niños que ni siquiera pasan por el proceso de canonización: de venerables, beatos y después santos. Casi de manera automática la Iglesia reconoce que hay una santidad de vida en estos niños pastores. Y lo que santifica ciertamente es una vida de pureza, pero también es esta experiencia profundísima presentar a la madre de Jesús; o la madre de Jesús que se presenta a ellos, que se muestra, que les habla que da un mensaje muy concreto. Por tanto hermanos lo que está envolviendo en esta festividad, en esta noche es la admirable forma de Dios que quiere mostrarse al ser humano.


A través de su madre, de la virgen María Nuestra Mamá. Aquella que camina con nosotros, aquella que es una de nosotros, es de nuestra raza. Cuando hablamos normalmente de Jesucristo o hablamos de otros misterios revelados en nuestro mundo, a veces nosotros decimos no alcanzamos ahí. Y lo vemos demasiado alejados, vemos ciertamente a Jesús… sin embargo también entramos en una situación concreta, que queremos ser discípulos misioneros de Jesús, caminamos tras de Él pero no lo alcanzamos. En el caso concreto de la experiencia de la Virgen María, es tal la cercanía, es una de nosotros, que verdad nos hace pensar que nosotros también podemos llegar a la gloria de Dios. Es una de carne y hueso, una de nuestra raza. Una doncella que ha dicho sí a la obra de Dios. Ese lindísimo mensaje que hemos escuchado en el Evangelio: felices de ustedes si hacen la voluntad de mi Padre.

De hecho la presencia de la Virgen de Fátima entre nosotros, en su mensaje, nos hace entender que nosotros estamos en camino de Santidad. Presencia de Jacinta y Francisco, la vida y el itinerario de Lucia, testigos de la aparición de la Virgen María entre nosotros, nos hace entender que también nosotros podemos caminar hacia la santidad. Estamos llamados como la Virgen María, con nuestros dos pastorcitos, a reconocer a Jesucristo en nuestra vida, pero también a seguirlo. Por tanto que nuestra vida pueda ser conforme a lo que el Señor nos regala. Por eso estamos contentos, por esto es una fiesta enorme. Por eso hablamos de 100 años de Fátima y hablamos de la canonización de estos pastorcitos. De esta realidad mística en este mundo en esta tierra, nos hace entrar en una serenidad de paz. En realidad en una certeza de que no solamente estamos acompañados por la Virgen María, sino que también nuestros pasos seguros hacia el encuentro con Dios.

Entonces hermanos, quedemos animados, nosotros que estamos celebrando esta festividad. Es muy particular el día de hoy, estamos iniciando un camino, cada 13 de este año, será un momento particular, de peregrinación, de misericordia, de indulgencia, de acercarnos a Dios en el sacramento de la penitencia y en el sacramento de la eucaristía. De recibir el amor y el perdón de Dios. El Papa ha querido y pedio, extender todo eso por el mundo. Y aquí en Cochabamba hacemos que este templo sea el lugar de peregrinación, del encuentro con la Virgen María, de recibir el amor, la indulgencia de Dios, el perdón de Dios; encontrarnos con nuestro Señor, a través de la Virgen María, no hay nada mejor que esto. Encontrarnos con el Señor es el objetivo fundamental, pero hacerlo a través de la madre, de la Virgen de Fátima es particularmente especial. Porque esto se llena de ternura se llena de amor, se llena de maternidad, hay una diferencia de encuentro con la figura de María entre nosotros.

Hermanos y hermanas, que de verdad la Virgen de Fátima nos acompañe también a nosotros, que nos conceda un hermoso peregrinar, que nos conceda un hermoso itinerario, que nos conceda, que desde aquí, desde esta parroquia de San Pedro, brille para toda Cochabamba, este amor, esta misericordia y esta ternura de la Virgen María. Que desde aquí sintamos también la protección de la Virgen. Cierto que aquí tememos la devoción más grande, de la Virgen de Urcupiña.; pero es verdad también que teniendo esta advocación de ternura hacia los pastores, nos llena también, de la ternura, del amor y de la belleza de saber que en la inocencia y en la más grande ingenuidad, nosotros recibimos el mensaje de Jesucristo a través de esta advocación.

Que el Señor nos ayude a peregrinar con la Virgen de Urcupiña, nuestra Patrona aquí en Cochabamba. A reconciliarnos, a amarnos, a motivarnos, a saber que: es fundamental que nuestra fe se haga presente en este mundo. Que el mensaje del amor convierta nuestros corazones, que el mensaje de la Virgen de Fátima nos ayude a llevar nuestros lazos de fraternidad, de perdón, de amor. Sin embargo aquel acto que nosotros tengamos; aquella conversión que podamos tener, aquella acción concreta de amor y de misericordia, de perdón; aquella obra de vida, seguramente va construir un mundo de amor, de paz y de fraternidad. Que Santa Jacinta, San Francisco y Lucia nos acompañen.

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Radio Arquidiocesana San Sebastián

 

El Santo Padre

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