Domingo 20 Agosto 2017

Es s cierto que a veces la doctrina de la Iglesia católica puede ser motivo de controversia. Así ha sido desde el principio, a veces cuesta comprender lo que la Iglesia nos quiere realmente enseñar.

El Obispo Fulton Sheen dijo una vez: “Debe haber apenas cien personas en este país que odian a la Iglesia católica por lo que es; pero debe haber millones que odian lo que erradamente creen que es”.

Si estás en desacuerdo con alguna enseñanza de la Iglesia, te animo a tomar cartas en el asunto. Conviértete en un detective e investiga cuanto puedas antes de tildar la doctrina de la Iglesia como pasada de moda y fuera de onda. Usa estos tips para guiarte hacia el descubrimiento de la verdad y el sentido de tu vida.

1. Asegúrate de comprender lo que la Iglesia realmente enseña
Muchas de las cosas que creemos que son verdad las hemos leído o escuchado en los medios de comunicación, o bien nos han sido transmitidas generación tras generación. Dedícale tiempo a aprender lo que enseña la Iglesia yendo directamente a ella. Existe una amplia variedad de recursos excelentes para ayudarte en esta misión. La Santa Sede ofrece un fabuloso centro de recursos online que puedes consultar cuando quieras, entre los cuales se encuentran el Catecismo, la enseñanza papal, algunos escritos de los santos y mucho más. Si lo que necesitas es comenzar con algo menos intenso, tanto el YouCat como el libro Tuiteando con Dios contienen explicaciones breves y fáciles de entender. Otro recurso útil es el sitio Católicos Regresen.

2. Tómate un minuto para reflexionar sobre por qué no estás de acuerdo
Después de que hayas averiguado un poco sobre aquello que tenías duda, detente a reflexionar por qué no compartes la postura de la Iglesia. Anota en una hoja las dudas que tengas y busca una respuesta para cada una de ellas. ¿Habrá algún acontecimiento importante en tu vida que influya en la manera que enfrentas este tema?, ¿para ti la doctrina es una invitación a cambiar de vida o un reto desafiante a la hora de acogerla?, ¿qué sientes al saber que hay argumentos teológicos que sostienen este tema?, ¿quién fue la primera persona que te enseñó sobre la doctrina?

3. Reúnete con un sacerdote o un consejero espiritual
Cuando tienes problemas de salud, vas donde un médico. Si es tu auto el que te tiene problemas, lo llevas al mecánico. En la vida espiritual pasa lo mismo. Cuando hayan dudas o preocupaciones que nos inquieten, debemos hablar con un experto en la materia, tal como lo haríamos ante cualquier otra dificultad. Busca a un sacerdote (no necesariamente tiene que ser tu párroco), quien estará dispuesto a sentarse a hablar contigo sobre las dudas que puedas tener. Si no logras encontrar uno, solicita que te recomienden un consejero espiritual en tu diócesis.

4. Visita a Jesús en la adoración
Si nunca has estado en una adoración al Santísimo, es momento de que lo hagas. La mayoría de las iglesias ofrecen esta oportunidad de encontrarse con Jesús una vez a la semana e incluso más. Lo mejor es que no tienes que hacer nada, solo asistir. Puedes llevar tu lista de preguntas, un libro y una Biblia si así lo quieres, pero también te puedes sentar en silencio solamente. Estar ante el Señor es un buen lugar para decir :”Creo, Señor, pero aumenta mi fe”.

5. Sé paciente contigo y con la Iglesia
Te puede tomar años comprender la postura que tiene la Iglesia frente a algunas cosas, mientras que habrá otras que nunca podrás comprender. Por lo tanto, sé paciente contigo y con la Iglesia. No te desanimes, conoce tu fe y busca entenderla. Dios nos dice en Mateo 7, 7: “Pidan y se les dará; busquen y hallarán; llamen y se les abrirá la puerta”.

6. Intégrate a un grupo bíblico o a una comunidad que alimente tu fe
Integrar un pequeño grupo dentro de la Iglesia te beneficiará enormemente en tu búsqueda de la justicia, donde con mayor certeza encontrarás a personas que han tenido las mismas dudas y frustraciones que tú. Escuchar y aprender de otros puede ser de gran ayuda si buscas encontrar respuesta a tus preguntas (Aleteia).

 

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