Jueves 27 Abril 2017


Mons. Osacar Aparicio en la celebración de la pasión de en la Catedral Metropolitana en este Viernes Santo dijo que Jesús es un Dios que nos trae el amor y nos trae la luz de fraternidad y de solidaridad de que somos hermanos, también nuestro. Especialmente este Jesús que se proclama hijo de Dios y rey, no lo aceptamos, La traición de Judas, la traición de Pedro, si no lo aceptamos, es la situación concreta del ser humano que no acepta a Dios queno acepta y traiciona. No acepta el amor presente en este mundo. No acepta a Jesús que participe en nuestra casa. En nuestras familias y en nuestra realidad. No entendemos o no se quiere entender en muchos casos.

No se acepta una situación en este estilo, no puede haber y por tanto no miramos el inocente el que es justo, es aquel que también es traicionado por la humanidad. No aceptamos este tipo de Dios y este tipo de ser humano. El segundo motivo que aparece en el Evangelio, está justamente en la crucifixión, en aquellos gritos de hombres y mujeres que también ahí cobran vida y dicen crucificalo, la condena a muerte de un inocente, la condena de Dios. Los detalles que hemos escuchado en el Evangelio son impresionantes. Por ejemplo, despúes de haber sido Pilato coercionado, también la actitude de Pilato, de querer soltar a un inocente. Despúes de que Pilato manda azotar el inocente y lo muestra frente a los demás, y dice, aquí está el hombre. Este es el hombre. Parece una ironía del Evangelista. Como puede mostrar al hombre que aparece en la primera lectura.

Este rostro que era deslumbrante, que hoy más bien es un rostro desfigurado. Es la humanidad flagelada, es la humanidad sufriente, es la humanidad o el ser humano que ha caído al extremo total, a fondo. Es el ser humano en toda su fragilidad. He ahí el hombre. Es Jesús que ha tomado la condición de ser humano y ha llegado a esta condición. Hermanos míos, este es el hombre. A veces nos sentimos orgullosos porque tenemos tanto. Porque somos tanto. O aquellos que sentimos que somos poderosos . O aquellos que podemos decir que tenemos nuestro destino en nuestras manos. O aquellos que podemos inclusive anunciar, que es posible que el ser humano vive en todo poder. Al fin y al cabo, es hombre es frágil. El ser humano es frágil. Hemos experimentado estos días con el ayuno corporal. Hemos experimentado estos días en el Vía crucis.

O hemos experimentado hoy escuchando las siete palabras. Las siete palabras de Jesús en la cruz. La fragilidad del ser humano es impresionante. La nada que es el ser humano, ese es el hombre, dice Pilato bien. Pero más tarde el mismo Pilato va decir he aquí su Rey. Aunque se vuelva a pronunciar, ese el ser humano ha sido elevado también por Dios a su realiza. Se ha condenado a Dios, se ha matado a Dios, se ha crucificado a Dios. Pero crucificando a Dios y matando a Dios se ha matado el ser humano. Se ha sepultado el ser humano, Esta es nuestra fragilidad. Esa es nuestra condición. Y Jesús ha querido llegar a lo profundo del sepulcro y de la muerte. Pensemos en toda fragilidad y los desamores existentes. Pensemos en todas las muertes de los inocentes que son matados en la cruz. El tercer momento del Evangelio es esta muerte del Senor y que ha tomado nuestro lugar. Era bueno ya decía el Sumo sacerdote, que uno muera en lugar de todo el pueblo. Palabra profética. Es Jesús que ha tomado nuestro lugar. El Señor ha querido asumir la desumanisacion y plena. Y ha querido participar de lo mas fragil y profundo del ser humano, la muerte.

Así dice el Evangelio. Y Jesus Expiró, hasta el último aliento. Y dice todavia, el soldado transpasa el corazón de Jesus del cual bota sangre y agua. Hasta el último suspiro, hasta el último aliento, No hay paor mas grande que da la vida por sus amigos. Este Senor que ha muerto por nosotros, este Jesus que ha sido sepultado en lugar nosotros. Nos trae tambien hoy el anuncio de la resurreccion. Hermanos quiero invitar ya, hacia la promesa de pasar de la muerte a resurrección de la vida. Hay un motivo fundamental de parte de Jesus, en su muerte, sepultura y resurrección. Nos esta anunciando la vida. Y la cruz que vamos hoy adorarla, aquella que ha sido levantada en el desierto.Para que mirando esta cruz podemos ser salvado. Para que creyendo en el Señor podamos descubrir mas alla de la muerte, mas alla de la desumanizacion de este mundo. Mas alla de la muerte existe la vida la resirrección. Por tanto cuando llevemos esta cruz, vemos también la victoria de la vida sobre la muerte. Es una cruz que salva .

Es una muerte que redime. Es una sangre derramada por nosotros, para que podamos nosotros encontrar la vida. Pero hermanos invito que esta semana Santa sea una proyección de vida. A veces nos quedamos tristes en el Viernes Santo. Es bueno que reflexiones, que veamos nuestra fragilidad. Es bueno que descubramos nuestros pecados. Pero es bueno mirar al Señor. Mirar esta cruz, como dicen los padres de la Iglesia, es el Senor que nos da la vida. Es como largo de la vida del cual nutre la salvación y resurrección plena. Vamos también hermanos depúes de haber escuchado la palabra tan abundante y este gran anuncio.Despúes de este día sermos testigos también de tantas viacruces tener y celebrar. Las palabras del mismo Senor pronunciadas en esta catedral, Incluso del dolor y sufrimiento de a virgen María, que manana vamos celebrar. Podemos seguir reflexionando en la procesión. Adorando la cruz y rezando por el mundo entero. Porque Dios no quiere la muerte de sus hijo, ni quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva.

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