Lunes 21 Agosto 2017

El pasado domingo, tercero del tiempo ordinario, domingo de Jesús agua de Vida; Mons. Oscar Aparicio, Arzobispo de Cochabamba, presidió la eucaristía dominical en la Catedral Metropolitana de San Sebastián.

Durante su homilía hizo relación al suceso ocurrido con la Samaritana, mujer de un pueblo semi pagana, alejado de Dios, menicionando de muchos de nosotros también damos la espalda a Dios nos alejamos de él; que las naciones se alejan de Él. Recordó que necesitamos nuevamente el Agua de Vida eterna, que solamente podemos encontrala en Cristo Jesús.

TEXTO DE LA HOMILÍA

También anunciando desde este domingo hasta el quinto domingo de Cuaresma trozos del Evangelio de Juan que son muy ricos y nos iluminan profundamente y nos ayudan a vivir mejor la Cuaresma.

De hecho la liturgia la palabra de Dios que está dividida en los años, entre ciclos, el año A B C. Estamos en el año A, y de hecho este ciclo A mantiene justamente esta estructura de esta Palabra que se diferencia del B y del C.

Digo esto para remarcar que hoy se proclama una palabra, sobretodo mostrando a Jesus como la fuente de vida verdadera. El próximo domingo se presentará Jesus como la luz del mundo con el episodio del ciego de nacimiento y el quinto domingo de cuaresma que es ya vísperas propiamente de la Semana Santa o de que después va ser el Domingo de Ramos, se presenta a Jesus que resucita a Lázaro. Digo esto para que vean que hay tres momentos fundamentales también para nosotros después de la transfiguración. Es encontrarnos con Jesus la fuente de agua viva, es encontrarnos con Jesus que nos da la luz y es encontrarnos que Jesus que nos da la vida y la vida en plenitud. Es anuncio de la resurrección. Por tanto yo quisiera, hermanos, en estos domingos precedentes todavía a la semana santa, ir centrándome en los Evangelios que van proclamando. Tratando de un poquito seguir los textos, ir sacando o actualizando lo que esta palabra se nos anuncia a nosotros en concreto.

Aparece Jesus en la ciudad de Samaria. No debemos olvidar que Jesús, desde la apertura de su misión, Él está peregrinando, caminando, visitando a los pueblosy anunciando el Reino de Dios. Diciendo lo que nosotros mismos ya hemos escuchado: conviértanse y crean en el Evangelio. Está en las tierras de Jacob, se encuentra el pozo que él había provisto para él y sus generaciones. Jesus fatigado del camino así dice el Evangelio, se había sentado junto al pozo era la hora del mediodía. Quisiera que pongamos atención a esto, el hecho de que después de caminar no es extraño uno se sienta cansado, lo que es extraño es uno sentarse en pleno sol del mediodía a descansar. Eso no es normal, se busca una sombra, se busca un lugar donde reposar y no justamente a pleno sol del mediodía. Una mujer de Samaria fue a sacar agua, también eso es extraño. Cómo una mujer a esa hora, pleno mediodía, pleno sol, no hay que olvidarse que es lugar de muchísima calor, va a sacar agua. O esta tan necesitada de agua o definitivamente quiere también pasar desapercibida. Jesus le dice: dame de beber.

Queridos hermanos esto es bellísimo como en pocas palabras, el evangelista Juan narra la necesidad de los samaritanos. ¿Quiénes con los samaritanos? Es un pueblo creyente, en un pueblo que pero, pese a creer, se ha ido alejando de Dios, ha ido dando la espalda a Dios. Los samaritanos son el prototipo o la imagen de tantos de nosotros que da la espalda a Dios. Que no se hace solamente a través del pecado, si no también de manera consciente. No necesitamos de Dios. Samaria hoy en este siglo XXI, en todas las naciones de este mundo, se alza con mayor fuerza.

Cuantas naciones, cuantos pueblos, cuantos seres humanos dicen no querer a Dios, no aceptar a Dios. Y a veces se le saca de la misma enseñanza de la educación. Es dar la espalda a Dios. Pues Jesus a esta mujer samaritana le dice: dame de beber. ¿Es capaz de dar de beber aquella que oculta su vida? ¿Es capaz de dar de beber aquella que ha dado la espalda a Dios? ¿Es capaz de dar de beber a Dios aquella que esta peregrinando en esta vida a través de una serie de oscuridades? ¿Somos capaces nosotros de dar de beber? Sus discípulos habían ido a una ciudad a comprar alimentos. La Samaritana le respondió: ¿Cómo tú eres judío me pides mí que soy samaritana? Los judíos con efecto no se trataban con los samaritanos. Porque consideraban que aquellos que se alejaban de Dios, son semi paganos. No hay que mezclarse con estos. No son de la misma profesión. No son aquellos que profesan la misma fe. No reconocen al Dios de la vida. Por tanto no nos tratamos con ellos. De ahí se entabla una serie de preguntas y respuestas. Sin embargo esta de hecho mencionado, que Jesús ha pedido de beber a esta samaritana.

Sus discípulos se escandalizaran después, ¿Cómo es posible que Jesus hable con la samaritana? Y aquí hermanos viene la actitud de Dios, la cercanía de Dios. Si nosotros nos hemos alejados Él nos busca. Si nosotros demos la espalda a Dios, Él nos mira cara a cara. Si nosotros en nuestros pecados no hemos querido responder a Dios, en lo profundo, en lo que Él es, en su identidad, Él nos restablece. Señor Tú me pides de beber y no tienes ningún instrumento para sacar agua. El pozo que es profundo. Si Tú fueras de verdad alguien como un profeta o alguien tan prodigioso, Tú mismo sacarías dese poso el agua. Es aquí donde Jesus habla y dice mujer si tú supieras con quien estás hablando le pedirías a Él agua. Si nosotros descubriéramos a Dios. Si nosotros conociéramos realmente a Jesucristo. Si nosotros no diéramos la espalda al Señor. Si las naciones no descartaran a Dios de su vida…

Por ejemplo lo que está pasando hoy. Con un irrespeto enorme, a lo que puede ser la vida que Dios nos da. Incubando leyes que van en contra del mismo ser humano. Y después manipulando o amedrentando. O en estas situaciones concretas que nosotros día a día vemos en esta semana por ejemplo, de situaciones tan trágicas, de tanta violencia y de tanto dolor en medio nuestro. Si nosotros reconociéramos el Señor, deberíamos darnos de beber. Porque conocemos la fuente de vida. Porque reconocemos que Jesús es capaz de satisfacer nuestras necesidades. Porque reconocemos que Dios nos puede llenar el corazón. Porque reconocemos que su amor y su presencia nos da serenidad. Nos pone en nuestro sitio, por decir así. Nos hace descubrir lo bello que es la vida. Nos hace descubrir lo hermoso que es reconciliarse con los hermanos. Nos da sentido profundo a responder o a defender la vida. Y sobre todo nos da un profundo respeto a enfrentar las adversidades. Señor dame de beber.

Yo espero que seamos capaces en esa Cuaresma. Los que estamos acá, nuestra nación, cochabambinos y bolivianos. Seamos capaces que si nos hemos alejados de Dios, reconocerlo con humildad y retornar nuestros pasos, y decirle Señor Jesús dame de beber. Necesito de Ti.

Aquí en Cochabamba tenemos la experiencia de la falta de agua material. Es difícil cuando falta, cuando hay que racionar. En todas nuestras zonas hay graves problemas. Y sabemos lo que significa aquello. Pensemos también en este sentido: cuanto nos hace falta el amor de Dios. Cuanto es necesario seguir bajo las leyes de Dios en nuestras leyes, en nuestra sociedad, en nuestra conducta continua y diaria. Aquello de la violencia va en contra de Dios mismo. Por eso cuánto necesitamos de Dios. Señor Jesus danos de beber.

En ese trozo del Evangelio de Juan también se menciona, la situación se pecaminosidad de la mujer, que hoy hemos leído en su detalle. Sin embargo justamente es este Dios que se acerca y nos perdona. Muchos samaritanos después de que Jesús se ha dado a conocer, recuerdan el domingo pasado en la transfiguración, lo que ha hecho Jesus, ha dado a conocer su divinidad. Este Jesus de Nazaret es Dios. Hoy dice Yo soy mujer el que te puede dar de beber, El que habla contigo se ha revelado. El yo soy el que soy, está presente en medio de nosotros. Pues bien hermanos, muchos samaritanos habían creído en Él. Por eso se acercaban a Jesus, le rogara que se quedara con ellos y Jesus acepta y se queda con ellos.

Hermanos míos, esto es lo maravilloso también que cuando pedimos al Señor que no solo nos de beber, sino que se quede con nosotros, El accede, habita en medio nuestro, da sentido a nuestra vida. Sacia nuestras necesidades. Y muchos más, escuchen lo que dice el Evangelio, y muchos más creyeron en Él a causa de su palabra, es decir de la palabra de la mujer. Decían a ella, ya no creemos por lo que tú has dicho, nosotros mismos lo hemos oído y sabemos, que Él es verdaderamente el salvador del mundo. Hermanos míos esta es la gran proclamación hoy, reconocer en Jesus, lo hemos escuchado, hacer experiencia de que aquello es verdad.

Hemos escuchado su palabra, por tanto creemos por propia experiencia. Les invito a hacer esta experiencia. Les decíamos antes, dejarse amar por Dios. Hoy decimos echa su voz, escucha su palabra, clama a Él diciendo: quédate con nosotros. Escuchando esta palabra cree en el Señor Jesús que es la fuente de vida y es la fuente de salvación.

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