Sábado 23 Septiembre 2017

Durante la eucaristía dominical, Mons. Oscar Aparicio hizo referencia al proyecto de ley que pretende despenalizar el aborto. Pidió defender este don de Dios, que cambiemos esta sociedad de descarte que es egocéntrica.

TEXTO DE LA REFLEXIÓN

Vivir en una sociedad como la nuestra anunciando al Señor, no es un camino fácil, a veces es ir en contra corriente. Llama la atención como autoridades nuestras, puesto en crear una serie de leyes o aprobar un cierto tipo de leyes que van, por ejemplo, contra las mismas personas.
No sé en qué pensamiento se puede estar, cuando hay que cortar, así muy disimuladamente cualquier tipo de expresión cualquier tipo de formación cristiana o religiosa. Por qué se incuba este tipo de situaciones concretas en las cuales, no se trata de ir en contra de la Iglesia, sino contra los principios evangélicos más fundamentales. Cómo es posible el aborto frente a la pobreza pero matando al más pobre.

Estas contradicciones, estas situaciones tan serias que se vive en nuestra sociedad. O como vive también nuestra sociedad inculcando la mentira frente a la verdad.

No podemos seguir descartando a los indefensos a los pobres. El mismo Papa Francisco nos pidió: “Toda vida es sagrada, hagamos avanzar la cultura de la vida como respuesta a la lógica del descarte y a la caída demográfica”, “Recemos juntos por los niños en peligro de interrupción del embarazo y por las personas que se acercan al final de su vida”, dijo el papa durante la llamada Jornada Mundial de la Vida.

Basta de plantear una y otra excusa para deshacerse de lo que muchos llaman “problema”. Hermanos y hermanas es una vida, un ser que podrá hacer mucho bien para nuestra sociedad. La historia nos muestra muchos casos en los que, por dificultades de la vida, las madres abortarían. Pero ellas hicieron lo correcto, dijeron Sí a la vida, y gracias a ello tenemos a grandes hombres y mujeres.

Se plantearán otras leyes que pretenden hacer callar la verdad, que buscan, bajo rótulos de discriminación evitar que la voz de los sin voz sea escuchada. Estamos llamados a defender el regalo de Dios, la vida, que no es tuya ni mía, sino un don de Dios. Nuestra cultura, nuestros pueblos son defensores de la creación, de la vida. No vayamos por corrientes que nos pretenden imponer, pensamientos que solamente piensan en uno mismo.

Queridos hermanos la palabra de Dios hoy llama también a transformar nuestro mundo, a que resplandezca la vida, el amor de Dios, a que el reino de Dios se instaure en medio de nosotros, convirtiéndonos. Hay que comenzar en casa.

Se trata que nosotros tengamos este corazón convertido, que nosotros renovemos la confianza en el Señor. Que sabiendo, aunque hay dificultades, siempre apoyados en este Dios que nos da la vida. Si defendemos la vida, somos los primeros promotores y el respeto fundamental de la vida también del que está cercano.

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Radio Arquidiocesana San Sebastián

 

El Santo Padre

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