Domingo 25 Junio 2017

Mons. Oscar Aparicio, Arzobispo de Cochabamba, presidió la eucaristía domincal en la Catedral Metropolitana de San Sabastián, remarcando dos aspectos primordiales: Poner plena confianza en Dios y no dejarse llevar por las distracciónes del Mundo.

HOMILIA
MONS. OSCAR APARICIO – VIII domingo tiempo ordinario

Prestos a iniciar el tiempo de Cuaresma. El miércoles de ceniza, el hecho de que conocemos que somos frágiles, somos aquellos que nacen del polvo y que al polvo vuelven al polvo y descansan sencillamente al amparo de Dios. Es un camino de reconocer nuestra fragilidad, reconocer que somos pecadores necesitamos conversión. Es un tiempo, pero también de la gracia de Dios. Cuarenta días y cuarenta noches.

Así como la referencia de la tentación de Jesús en el desierto, como los cuarenta años que pasan el pueblo de Israel en el desierto, son tiempos que vienen hacia delante, llenos de la gracia de Dios, tiempo bueno para nosotros, de atención y de vigilia, de estar en este camino que el Señor nos ha invitado a realizar en este mundo.

Hemos pasado estos dos meses desde cuando iniciamos, atreves del Evangelio, en estos ocho domingos lo que es la misión del Señor. Este Dios, Jesús, toma nuestra condición entra en nuestra vida y en nuestra historia y nos propone un Reino de paz, de justicia y de amor. Que este Reino de Dios sea instaurado en este mundo. Nos involucra también a nosotros con tanto cariño; y la misma misión de Jesús es la misión nuestra, nos lo concede y confía también en nosotros, pese a que nosotros tengamos también la fragilidad para realizarla, o no siempre somos testigos buenos o administradores buenos o no siempre files. Sin embargo Él sigue confiando en nosotros y nos da la posibilidad de participar de su misma misión. Estos tres domingos últimos, somos testigos de cómo El Señor bajo el Sermón de la Montaña, cuando había las multitudes, dando indicaciones muy precisas, diríamos que es un Dios que quiere hacer alianza con nosotros y nos indica el cómo habría que vivir ese ser discípulo de Él y como ser testigos del Reino de Dios. En este domingo nos propone la sed del seguimiento del Señor. Actitudes o formas de las que hay que seguir al Señor. Yo quisiera brevemente tratar de sacar de la Palabra de Dios lo que el Señor nos está indicando.

* Lo primero que aparece es renovar la fe. No desconfíes de Dios. Dios es un Dios que te ama profundamente, no es un Dios que ha venido para castigar o un Dios para tener que ponernos en situaciones difíciles a prueba y después caernos en cima para azotarnos. Es un Dios que te ama profunda y sinceramente, es un Dios que hace alianza contigo, es este Dios que te habla al corazón, que cuida de ti. Es un Dios que no te va a dejar abandonado. Es así como el amor de una madre. Acaso una madre abandona a su hijo, y si lo hiciera, sepa que Dios no lo hace. Es la gran certeza de lo que hoy se ha anunciado. Hay que dejarse amar por Dios, Él nos ama y nos cuida ¿acaso cae un cabellito tuyo sin Su permiso? No has visto como están las flores del campo vestidas. ¡Cuánto te ama Dios! ¡Cuánto confía en ti!
Hermanos míos, primera propuesta de hoy, renovar nuestra fe, renovar nuestra confianza en el Señor.

* La otra propuesta que está allí es concentrarse en lo bueno; no distraernos. En los días de hoy es terrible, en el sentido de que hay tantas propuestas, miles de propuestas, y que andamos distraidísimos de todo y en todo. El gran problema del ser humano de hoy, de este siglo XXI, nuestro mayor problema, es que a veces estamos tan distraídos en miles de cosas y no en lo esencial. Es lo que pasa en este Carnaval, poniendo importancia en aquello que ni siquiera es lo fundamental en la vida. Preocupados de tantas cosas que nos hace perder la importancia de lo esencial, preocupados de trajes de fiestas de bailes. El ministerio de Salud preocupado porque haya diversión segura. Dos millones de preservativos, ¿acaso es esencial? ¿Acaso el sexo el placer fundamental el único que existe en este mundo? ¿Acaso se puede vivir el sexo sin amor? Hermanos míos, ¿qué propuesta se está diciendo a los jóvenes? ¿Que se está ofreciendo a esta nuestra sociedad? Borrachera, sexo libre ¿para qué?, ¿Eso es esencial en la vida? Que alegría trae todo aquello, distraído en miles de cosas y no en lo esencial.

Creo que es una propuesta de la Palabra de Dios fundamental para todos y cada uno de nosotros. Concentrémonos en lo realmente bueno, en lo esencial. Hermanos, no digo que no debemos festejar carnavales, pero preocupemonos de lo más importante, lo fundamental, de lo esencial, y lo esencial; por ejemplo en este mundo no son lo placeres, no es la fiesta, la diversión ni la comida, eso viene porque Dios nos ama y pone nuestra mesa.

Lo esencial en este mundo no es el dinero, es un Dios que nos ha dado la vida. La Palabra nos dice: no puedes amar a dos señores. Delante de ti esta la vida y la muerte, elige la vida. No te equivoques, elige el esencial. Elige a Dios, elige al hermano, elige el amor, elige la fraternidad, la solidaridad elige la verdadera justicia, concéntrate en lo fundamental.

Hermanos conozco munchas parejas que se quejan muchas veces de la poca atención del marido o de la mujer. Están más distraídos en otras cosas y no concentrados en lo fundamental, que significa en la unidad con la otra persona. Amados hermanos, el llamado ahí es fuerte. A vivir realmente este nuestro ser discípulos y cristianos, ser testigos fieles del Señor. Mostrando propuestas claras, evidentes, concentrados o eligiendo lo que de verdad es esencial. Lo que de verdad construye es importante. Que renovemos nuestra fe, así como lo hemos cantado en el Salmo: “Solo en Dios descansa mi alma”. Que hagamos como Pablo que decía: “en las situaciones de Dios, soy sirviente fiel. No soy Dios, soy aquel que sirve”. Solo soy el que da el mensaje del Evangelio, se pone en su lugar. Resta saber que Dios te ama profundamente y cuida de tu vida, nosotros nos debemos a Él.

Concentremos nuestra vida en Él y en los hermanos, en lo fundamental. Pensemos en estas palabras y que las distracciones del mundo no nos hagan quitar lo esencial.

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