Viernes 20 Octubre 2017

En la Catedral de San Sebastián Mons. Oscar Aparicio, Arzobispo de Cochabamba, presidió la Eucaristía Dominical, que estuvo dedicada a la XXV Jornada Mundial del Enfermo.

Al inicio de su homilía reconoció la labor de la pastoral de salud, particularmente el servicio de los voluntarios que acompañan a los muchos enfermos. “La situación del enfermo es muy particular, una situación de fragilidad, de abandono, de preguntas de perplejidad. Es ahí donde Jesús se hace cercano, donde pone la mano y sana, acompaña, da consuelo. Es aquella presencia que anima a apoyarse en Dios, y por tanto desde el lecho de la enfermedad, encontrando la fe, saber que la enfermedad no es el destino final”. Remarcó que estamos llamados a una vida en plenitud, a participar de la gloria de Dios en la resurrección. Por ello dijo, “agradecemos a Dios por este voluntariado, por este constante servicio, por estar cercanos con aquellos que sufren.

Mencionó que la Palabra de Dios nos llama a ser misioneros y constructores del Reino de Dios en nuestro medio. “Toda acción que podamos tener, que podamos desempeñar, cambia el mundo”. Estamos llamados a ser discípulos del Señor, convocados por él para ser signo del amor presente en medio de nosotros. Expreso que se nos anuncia en la situación concreta de lo que somos y estamos llamados, y cómo hacerlo. “Somos discípulos del Señor”.

Remarcó la libertad del ser humano, la libertad del discípulo. “Tienes la libertad de estar con Dios o alejarte de Dios, de hecho pecado es haberse alejado de Dios”. Dijo que el ser humano está en la libertad de oponerse a Dios. “Dios nos libre a nosotros de aquello”, de estar en los caminos de los hombres, pero alejarse de Dios lleva a situaciones extremas.

Yendo en contra del amor de Dios estamos seguros que el Espíritu no habita en nosotros y por tanto no tendremos la sabiduría. “Por qué en este mundo existe la muerte, por qué en este mundo existe la corrupción, por qué en este mundo, día a día somos testigos de situaciones extremas y que nos escandalizan, que sin embargo están en medio nuestro desobedeciendo la ley. Nadie puede tomar la vida de un humano, porque la vida del ser humano está en las manos de Dios y depende de Dios. Nadie, en este mundo, debería ir en contra del ser humano, mucho más si es inocente. Nadie tiene derecho de acortar o acelerar la vida de alguien. Nadie puede manejar a su hermano en mentira y en leyes que van en contradicción de las personas. Ese es mandato de Dios y sin embargo sabemos que está presente en el mundo. Nadie debería levantar la mano contra el otro.” Mencionó entorno a la relación de la realidad actual del mundo.

Pero además hizo un llamado sobre otros problemas que nos afectan. “Cuanta situación de la crueldad actual, de la trata y tráfico de personas. Cuántos medios destinados a las armas y no a la medicina. O cuánta medicina supeditada simplemente a la ganancia, sin importar la salud de las personas. Elige hoy entre la vida y la muerte".

Refirió que son las palabras del Señor que nos interpelan en nuestra vida diaria. “Es Jesús que nos da el mayor de los mandamientos Amar al Señor y Al prójimo como a uno mismo”. Concluyó su homilía con la invitación de san Agustín de Amar y hacer lo que uno quiera, para construir un reino de amor, de paz de justicia y defensa de la vida.

Carta Pastoral 2017

pcp

Video destacado

Radio Arquidiocesana San Sebastián

 

El Santo Padre

21291193 1578820515513689 1493237507 n

21269628 1578820512180356 456139167 n